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Lo mejor de la literatura en...

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Selección de Trabajos Fin de Master de los participantes en varios Máster del Campus de Imagen Cardíaca.

La miocardiopatía dilatada es una de las principales causas de insuficiencia cardiaca, enfermedad con un pronóstico desfavorable a pesar de los avances terapéuticos actuales. En los pacientes con insuficiencia cardiaca secundaria a un evento isquémico está claramente establecida la indicación de dispositivos para evitar la muerte súbita. Sin embargo, en los pacientes con miocardiopatía dilatada no está tan claro, pues en algunos estudios se ha observado que, en los estratos de más edad, la mortalidad se debe principalmente a causa no cardiaca, por lo que no sería rentable la implantación de desfibriladores(1).

La fibrosis miocárdica está claramente relacionada con el desarrollo de arritmias y de remodelado inverso del ventrículo izquierdo, y por tanto con el pronóstico de esta patología, como se ha demostrado en estudio hispotalógicos(2).

La resonancia magnética cardíaca, a través de las secuencias de realce tardío de gadolinio, permite el estudio de la fibrosis miocárdica, por lo que podría mejorar la estratificación del riesgo de los pacientes con miocardiopatía dilatada(3).


La evaluación de la respuesta a fluidos en pacientes críticos con insuficiencia circulatoria se basa en parámetros ecocardiográficos dinámicos. Los estudios hasta la fecha realizados, han validado valores umbrales en poblaciones pequeñas, sobre todo en pacientes con shock séptico. Este artículo pretende determinar la precisión diagnóstica de los parámetros dinámicos utilizados para predecir la respuesta a líquidos en pacientes ventilados con shock de cualquier etiología siendo evaluados hemodinámicamente mediante ecocardiografía.


En pacientes con enfermedad coronaria estable, las últimas guías de práctica clínica publicadas recomiendan estratificación del riesgo antes de plantear el abordaje terapéutico. Así, aunque clásicamente se han empleado la ecocardiografía de estrés, la prueba de esfuerzo o el SPECT, la cardio-resonancia magnética con adenosina es útil para detectar isquemia miocárdica reversible y, a diferencia de las previas, puede aportar información pronóstica como la presencia de escara o fibrosis con el estudio de perfusión y realce tardío con gadolinio. Sin embargo, existen pocos estudios aleatorizados que analicen el papel de la cardio-resonancia en la toma de decisiones en pacientes con sospecha de enfermedad coronaria estable. Por ello, los autores de este artículo comparan los resultados en términos de morbimortalidad y calidad de vida a corto y medio plazo de dos estrategias: pacientes con valoración únicamente mediante angiografía coronaria, frente al cribado previo mediante demostración de isquemia miocárdica significativa en la cardio-resonancia de estrés.


La función diastólica del ventrículo izquierdo juega un papel importante para determinar el llenado ventricular y el volumen latido. Las presiones de llenado del ventrículo izquierdo y el grado de función diastólica pueden determinarse de forma precisa por una serie de parámetros ecocardiográficos. Se sabe que la disfunción diastólica es un factor de riesgo independiente para eventos cardiovasculares adversos después de cirugía cardiovascular y no cardíaca; si bien, no están claros qué parámetros específicos de disfunción diastólica son más útiles para predecir los resultados después de cirugía cardíaca. Los autores del artículo plantean la hipótesis de que después de cirugía cardíaca un mayor grado de disfunción diastólica se asociará con mayor riesgo de mortalidad postoperatoria, aumento de la estancia hospitalaria y mayor duración de la ventilación mecánica postoperatoria.


La enfermedad coronaria (EC) sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo pese a todas las medidas de prevención y promoción en salud y control de los factores de riesgo cardiovascular sobretodo en los países de bajos ingresos. El manejo de éstos pacientes depende de una adecuada valoración de la isquemia para definir si se realiza revascularización miocárdica ya sea vía quirúrgica, percutánea ó manejo médico, según la extensión de ésta, clínica, y comorbilidades del paciente. Existen diversos métodos para la evaluación de isquemia, sin embargo la resonancia magnética cardiaca (RMC) tiene la ventaja de permitir una evaluación global y completa de la anatomía y función miocárdica, siendo el gold standard en la determinación de los volúmenes cardiacos y fracción de eyección (FE). La detección de isquemia por RMC mediante el protocolo de estrés de perfusión se utiliza cada vez más en la práctica diaria, pero no hay suficiente evidencia sobre el grado de umbral o carga isquémica (número de segmentos isquémicos en un modelo de 16 segmentos) que identifique a los pacientes que se beneficien de la revascularización frente al manejo médico. Por lo cual este estudio busca determinar la carga isquémica y los factores pronósticos adicionales que permitan identificar y estratificar a los pacientes con sospecha o EC conocida que requerirán de revascularización miocárdica.


La resonancia magnética cardiaca (RMC) se considera la técnica de elección para confirmar el diagnóstico de miocarditis en la fase aguda de la enfermedad, generalmente en pacientes con dolor torácico, alteraciones electrocardiográficas, elevación de troponinas y sospecha de etiología vírica y/o arterias coronarias sin lesiones en la angiografía (MINOCA). Con relativa frecuencia se realiza un nuevo estudio de RMC en el primer año de evolución, normalmente 6 meses después de la fase sintomática, sin que esté claro cual es el valor añadido que aporta esta segunda resonancia desde un punto de vista clínico y pronóstico.


La patología ortopédica relacionada con fractura de cadera se considera un problema de salud pública, debido a su alta incidencia, así como al impacto personal, social y económico. Desgraciadamente las complicaciones y la mortalidad después de la cirugía son inaceptablemente altas, esto obedece a que se trata de una población añosa y con múltiples comorbilidades, lo que confiere un alto riesgo quirúrgico. La valoración prequirúrgica, específicamente la evaluación cardiovascular, debe ser completa y detallada, sin que se retrase la cirugía más allá de 48 horas por realizar estudios diagnósticos adicionales, pues el riesgo de eventos adversos es mayor. Es en este escenario donde se plantea la hipótesis de que el ultrasonido cardiaco focalizado puede ser trascendental para complementar la valoración cardiaca, modificar los diagnósticos del paciente y con base en los hallazgos, alterar el manejo perioperatorio del caso, buscando disminuir la morbimortalidad asociada al procedimiento.


La miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (MAVD) es una enfermedad del miocardio, genéticamente determinada, caracterizada por el reemplazamiento de miocitos por tejido adiposo y fibroso que predispone al desarrollo de arritmias ventriculares (AV) y muerte súbita (MS) y que pueden ser manifestaciones iniciales de la enfermedad. Es conocido que hay afectación también del ventrículo izquierdo (VI) en cerca del 50% de los casos. Para determinar el riesgo de desarrollo de eventos arrítmicos, en 2019 se elaboró un modelo de puntuación del riesgo a 5 años pero sólo se tuvo en cuenta la fracción de eyección del VD (FEVD) y la fracción de eyección del VI (FEVI) como parámetros de la Resonancia Magnética Cardíaca (RMC). Este artículo incorpora otros datos obtenidos de la RMC y aporta puntuaciones de riesgo diferentes según el fenotipo de la MAVD descrito por RMC.


Hasta ahora la aproximación al estudio de la aurícula había sido muy limitada, pues ni los hallazgos clínicos ni los proporcionados por el ECG nos daban muchos datos. El Ecocardiograma empezó, especialmente en los últimos años, a ofrecer algo más de luz, tras el desarrollo de las técnicas de deformidad y el 3D. Sin embargo, la prueba que parece darnos una visión más completa de las características morfológicas y funcionales de la aurícula es la resonancia magnética. En la siguiente revisión vamos a adentrarnos en los datos más interesantes, conocidos hasta ahora al respecto. Para ello vamos a utilizar el artículo publicado por el investigador Mohammadali Habibi, MD de la División de Cardiología de la Johns Hopkins. En este, se objetiva como la evaluación de la aurícula con resonancia puede tener mucha utilidad en la predicción de la patología cerebrovascular isquémica, ictus cardioembolico, en sujetos sin enfermedad cardiovascular previa, siendo incluso un factor predictor independiente más allá de la fibrilación auricular. Este articulo ofrece una vía de investigación nueva que puede tener gran trascendencia clínica.


El paciente crítico que precisa de ventilación mecánica sigue siendo un reto y un misterio en algunos aspectos. Los clínicos saben cuándo comenzar la ventilación mecánica, pero es un mar de dudas el que sobreviene cuando llega el momento de retirarla, dado el carácter pasivo en el que se encuentran estos pacientes y los múltiples factores que influyen en este contexto clínico. Afortunadamente, para mejorar el abordaje de estos pacientes, los clínicos están entendiendo que la interacción corazón-pulmón es un todo, donde no se entendería el uno sin el otro, fundamentalmente desde un punto de vista hemodinámico. Entendiendo que este es el camino, es la ecocardiografía una de las principales herramientas que nos van a guiar a través de él. En este artículo vamos a tratar de demostrar la determinante influencia que tiene la función diastólica en los pacientes a los que se les quiere retirar la ventilación mecánica.


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