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Lo mejor de la literatura en...

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Cardio RMN

El artículo elegido, publicado en 2018 en Journal of Cardiovascular Magnetic Resonance tiene como objetivo investigar el valor pronóstico del realce tardío de gadolinio (RTG) y del strain miocárdico medido por resonancia (RMN) en una cohorte de pacientes con miocardiopatía dilatada idiopática y disfunción ventricular moderada-severa (FEVI < 40%), teniendo como objetivo primario la mortalidad por cualquier causa o necesidad de transplante cardiaco y como objetivo secundario la hospitalización por IC.

Lo interesante del presente artículo no es tanto la hipótesis de estudio (hay trabajos previos en esa dirección), sino el hecho de que se siga investigando en cuanto al pronóstico de esta patología para mejor estratificación de los pacientes en un futuro, así como la introducción del strain miocárdico en la hipótesis de trabajo (muchos menos estudios publicados en la literatura a tal efecto).


La fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) y el tamaño del infarto agudo de miocardio (IAM) tienen limitaciones para estratificar el riesgo tras IAM. La pérdida de fibras miocárdicas circunferenciales tras IAM transmural puede ser extremadamente perjudicial para estos pacientes. La hipótesis de trabajo es que el strain circunferencial tiene mayor valor pronóstico que la FEVI, el tamaño inicial del infarto y sus características (obstrucción microvascular e índice de miocardio salvado) para pronosticar eventos cardíacos adversos mayores (ECAM) tras IAM.


Dentro del espectro de la enfermedad arterial coronaria, la angina con ausencia de lesiones coronarias obstructivas puede representar entre el 10 al 30% de los casos e incluso en los pacientes con evidencia de lesión coronaria significativa, la prevalencia de disfunción microvascular puede llegar hasta el 65%. Es por esto, que se requiere de una prueba diagnóstica, fiable, de gran precisión, para demostrar la alteración en la microcirculación. El presente estudio, realizado por Alexander Liu y colaboradores, analizo parámetros de valoración de la circulación microvascular, mediante resonancia magnética cardiaca, utilizando herramientas de procesamiento novedosas y comparo los resultados con métodos angiográficos invasivos ya conocidos, y además bien demostrados. Con los resultados propone un fluxograma de trabajo, objetivo y claro, para pacientes con enfermedad arterial coronaria y sospecha de angina microvascular.


El artículo de investigación que he seleccionado fue publicado en el año 2017 en la revista Circulation y se titula “Immediate and midterm cardiac remodeling after surgical pulmonary valve replacement in adults with repaired Tetralogy of Fallot: a prospective cardiovascular magnetic resonance and clinical study”. Como sabemos, la insuficiencia pulmonar (IP) es la secuela más frecuente de la cirugía correctora de la Tetralogía de Fallot (TF) y es de vital importancia para la práctica clínica diaria conocer más datos sobre el momento óptimo para el reemplazo valvular pulmonar (RVP) así como de su impacto en la función y dimensiones cardiacas, es decir, el remodelado cardiaco postquirúrgico.


El análisis de la función cardiaca con segmentación manual del contorno de los ventrículos es una tarea tediosa y sujeta a la subjetividad humana. El desarrollo de la inteligencia artificial mediante redes neuronales convolucionales puede permitir un contorneado automático que haga el análisis de función cardiaca más llevadero, más reproducible y menos propenso a interpretaciones subjetivas. Analizamos el trabajo de Wenjia Bai et al. “Automated cardiovascular magnetic resonance image analysis with fully convolutional networks”(1), en el que se propone que las redes neuronales artificiales, gracias a su capacidad de aprendizaje, presentan unos resultados más robustos que los métodos anteriores.


La valoración del riesgo de muerte súbita (MS) en pacientes con miocardiopatía hipertrófica (MCH) ha mejorado mucho en lo últimos años por la publicación de diferentes algoritmos y scores de riesgo, sin embargo, aun hoy es un tema controvertido por las limitaciones que éstos presentan a la hora de decidir qué pacientes están en riesgo. Debido a ello, ha cobrado especial interés la búsqueda de nuevos parámetros que permitan identificar pacientes candidatos a desfibrilador automático implantable (DAI). En este trabajo se realiza una revisión en la que se evalúa la utilidad pronóstica, añadida a los scores de riesgo habituales, del realce tardío con gadolinio (RTG) en pacientes con miocardiopatía hipertrófica (MCH) de riesgo bajo e intermedio y fracción de eyección conservada (FEVI).


La cardiorresonancia es en una herramienta útil ante la sospecha de Miocarditis, que permite arribar a su diagnóstico, y efectuar estratificación de riesgo de eventos cardíacos mayores (MACE). Para poder lograrlo es necesario realizar todas las secuencias correspondientes. Sin embargo, no hay consenso acerca de cuál es el mejor método de cuantificación de fibrosis para valoración pronostica. A través del estudio “Comparación de los métodos de cuantificación de la fibrosis miocárdica mediante imágenes de resonancia magnética cardiovascular para la estratificación del riesgo de pacientes con sospecha de miocarditis”; se analizaron pacientes con sospecha de miocarditis, utilizando siete métodos diferentes de umbral de intensidad de señal, que permitieron concluir que los métodos 2 – DS, FWHM, y RTG –VPS, tuvieron mayor correlación con la presencia de MACE, con buena reproducibilidad.


La miocardiopatía dilatada (MCD) es una enfermedad heterogénea que afecta a un diverso grupo de pacientes y su respuesta al tratamiento es variable(1). La resonancia magnética cardiaca (RMC) permite medir de forma precisa la función ventricular y realizar una adecuada caracterización tisular para llegar al diagnóstico etiológico y establecer un pronóstico(2). El realce tardío de gadolinio (RTG) proporciona un valor añadido a la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) en la predicción de eventos adversos(3) pero la relación entre la cantidad, ubicación y el patrón de RTG con el pronóstico y la respuesta clínica al tratamiento en la MCD no se conoce con exactitud.


“Prognostic value of quantitative stress perfusión cardiac magnetic resonance” de Eva C. Summut et al. publicado en la revista JACC: Cardiovascular Imaging en mayo de 2018 es el artículo elegido para esta revisión en base fundamentalmente, al interés que a todos nos suscita la posibilidad de automatización, de cuantificación objetiva de aquello que hasta ahora no lo era: las secuencias de perfusión por cardioresonancia magnética (CRM), siendo las únicas herramientas de las que disponíamos simplemente el “buen ojo” y la experiencia acumulada.

El citado estudio establece el valor pronóstico de este análisis de perfusión por fin cuantitativo frente al cualitativo tradicional en un grupo de pacientes con sospecha de enfermedad coronaria no seleccionados. En esta revisión se repasa someramente el estado actual de la toma de decisiones en revascularización de la angina estable y se explican algunos conceptos básicos para su correcto entendimiento como la reserva de perfusión miocárdica (RPM) o el flujo de sangre miocárdica (FSM) y por último, se valida el uso de los límites isquémicos pronósticos que han sido establecidos por consenso para la resonancia de perfusión.


El artículo elegido me parece un trabajo interesante porque aporta información útil en la práctica clínica, está bien planteado y analizado, siendo fácil de leer y entender. Los autores se plantean si el índice de masa ventricular izquierda influye en el pronóstico de pacientes que presentan enfermedad coronaria. Para ello aprovechan una cohorte de pacientes que tras haberse sometido a una coronariografía, se realizan una resonancia cardiaca, y analizan la relación que existe entre la hipertrofia ventricular y la mortalidad por cualquier causa, así como la necesidad de nueva revascularización. Tras realizar los ajustes por distintas variables y estratificar por función sistólica concluyen que el índice de masa miocárdico es un predictor independiente de mortalidad por cualquier causa, y que aumenta el riesgo de nueva revascularización en paciente con enfermedad coronaria.


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