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Revisión del uso de la imagen multimodalidad en la pericarditis

Revisión del uso de la imagen multimodalidad en la periocarditis
  • Título original: How to Use Multimodality Imaging for Pericarditis
  • Revista: Circulation: Cardiovascular Imaging
  • Fecha publicación: Marzo 2026
  • Enlace al trabajo: Visitar sitio
  • Calificación: Obligada lectura


👨🏻‍🎓 La opinión de García Fernández

Idea-faro

La pericarditis ha dejado de ser una enfermedad diagnosticada únicamente por clínica, electrocardiograma y el ecocardiograma. La imagen multimodalidad nos va a ayudar a definir el verdadero fenotipo biológico de la enfermedad: inflamación activa, actividad residual, fibrosis irreversible o constricción potencialmente reversible. El objetivo de la multimodalidad no va a ser solo solo diagnosticar la presencia de pericarditis, sino guiar el tratamiento, estimar el pronóstico y decidir cuándo intensificar, reducir o incluso suspender terapias avanzadas.

Tras las nuevas guía del año pasado esta excelentísima revisión nos bien muy bien para poner a punto nuestro cerebro sobre lo nuevo de “obligado conocimiento”.


📒 Resumen del trabajo

La ecocardiografía sigue siendo la técnica inicial indispensable

El ecocardiograma continúa siendo la herramienta básica y más accesible en la valoración de la pericarditis. Permite detectar derrame pericárdico, valorar compromiso hemodinámico y diagnosticar fisiología de taponamiento o constricción. El eco sigue siendo esencial para estudiar la dependencia ventricular, el colapso de cavidades derechas y las variaciones respiratorias transvalvulares.

El eco debe considerarse el punto de partida, pero no siempre la técnica definitiva… y aquí aparecen los "superhéroes" 🦸 en nuestra ayuda.


La cardio-RM es el eje conceptual moderno de la pericarditis

La resonancia magnética cardíaca, tras las nuevas guía del 2025, se posiciona como la técnica más importante para valorar actividad inflamatoria pericárdica. La combinación de edema en secuencias T2 y realce tardío de gadolinio (LGE) nos identifica inflamación activa, cuantifica la extensión y diferencia enfermedad reversible frente a fibrosis crónica.

Uno de los mensajes más importantes del artículo es que el LGE aislado no debe interpretarse fuera del contexto clínico. Puede persistir tras episodios previos como marcador de lesión residual y no siempre implica inflamación activa. De hecho, la ausencia de LGE no excluye pericarditis activa. Por ello, los autores insisten en integrar imagen, clínica y biomarcadores inflamatorios.


La multimodalidad permite distinguir inflamación reversible de fibrosis irreversible

El gran cambio de la multimodalidad es que la imagen ya no se limita al diagnóstico anatómico. La imagen nos dice si existe inflamación activa susceptible de tratamiento o enfermedad cicatricial irreversible. Esto podría tener una enorme trascendencia en el estudio de la pericarditis constrictiva.

La detección de edema y LGE moderado o severo sugiere constricción inflamatoria potencialmente reversible con tratamiento. Por el contrario, la ausencia de inflamación asociada a fibrosis y calcificación orienta hacia constricción fija y posible indicación quirúrgica.


Un superhéroe menor; el TAC cardíaco

El TAC adquiere gran relevancia por su excelente capacidad para detectar calcificación pericárdica, medir grosor y planificar cirugía. El PET queda reservado para situaciones complejas o dudosas donde interesa identificar actividad metabólica inflamatoria persistente.




El futuro es la terapia guiada por imagen

En mi opinión, el aspecto más innovador del trabajo es el concepto de “imaging-guided therapy”. La intensidad y duración del tratamiento pueden adaptarse según el fenotipo inflamatorio demostrado por imagen.

Los pacientes con elevada PCR y gran carga inflamatoria en cardio-RM presentan mayor riesgo de recurrencia y podrían beneficiarse antes de terapias específicas. Por el contrario, la desaparición progresiva del edema y del realce permitiría probablemente, plantear reducción terapéutica. En los casos avanzados con fibrosis y calcificación predominantes, la cirugía pasa a ser la alternativa principal.

El trabajo transmite así una idea moderna y muy potente: la imagen cardíaca no solo diagnostica pericarditis, la imagen participa activamente en la toma de decisiones terapéuticas y en el seguimiento evolutivo de la enfermedad.

Leerlo despacio porque ofrece mucha información que nos va a servir en la toma de decisiones en nuestros pacientes con enfermedad pericárdica.