👨🏻🎓 La opinión de García Fernández
Idea-faro
Uno de los problemas importantes en cardiología es el análisis de las presiones de llenado y la función diastólica, que habitualmente establecemos de una manera invasiva, hemodinámicamente y, rutinariamente en la clínica, con ecocardiografía.
Este trabajo propone calcular las presiones de llenado ventricular izquierdo con CRMN a partir de dos medidas simples: el volumen de la aurícula izquierda y la masa ventricular. Punto.
En mi opinión, es una idea y un trabajo que, desde el punto de vista conceptual, es interesante pero que no deja de ser un fuego artificial. No me parece que esta sea una vía adecuada de trabajo, aunque científicamente es muy correcto.
📒 Resumen del trabajo
Qué hicieron
Estudio retrospectivo, centro único, en pacientes con miocardiopatía no isquémica evaluados con resonancia cardíaca (exploraciones 2008–2017), con 458 pacientes y seguimiento mediano de 3,6 años.
La variable principal es una estimación de presión (mmHg) calculada con una fórmula basada en VAI (volumen de aurícula izquierda) y MV (masa ventricular izquierda):
Presión estimada = 6,1352 + 0,07204 × VAI + 0,02256 × MV.
Se utiliza un umbral de 15 mmHg para definir presión estimada elevada. El evento principal combinado incluye muerte por cualquier causa, trasplante e ingreso por insuficiencia cardiaca.
Qué encontraron
El evento combinado ocurrió en el 39% de los pacientes con presión estimada ≥15 mmHg frente al 21% con presión <15 mmHg.
La asociación fue especialmente marcada para ingresos por insuficiencia cardiaca. Los autores subrayan que el marcador puede ayudar a identificar pacientes “aparentemente de bajo riesgo” por otros rasgos de resonancia, aunque el propio artículo reconoce que los índices auriculares ya son predictores robustos y que el modelo VAI+MV puede ser, en parte, equivalente más que claramente superior.

Crítica importante final
La limitación mayor es la ausencia de un punto de referencia. El trabajo denomina al marcador “presión de enclavamiento estimada”, pero no hay datos de cateterismo derecho, biomarcadores y ecocardiografía (por ejemplo, dentro de las 24 horas tras la resonancia), lo que impide correlación directa con una referencia hemodinámica o con el estándar clínico no invasivo.
Esto tiene una consecuencia muy importante: no queda demostrado que el modelo esté midiendo presiones. Estamos principalmente analizando datos de remodelado crónico (aurícula grande + masa ventricular aumentada) .
En un paciente con presiones de llenado muy elevadas que mejora claramente tras tratamiento en 24–48 horas, no es razonable esperar reducciones relevantes de VAI y, menos aún, de MV. Por tanto, el parámetro estimado no captura la dinámica hemodinámica aguda y su utilidad clínica probable se restringe al terreno pronóstico-crónico, más que al manejo del paciente descompensado.
En otras palabras: serviría (de servir) para saber “quién lleva tiempo mal, no para saber quién está mal hoy.”
En síntesis
Es una propuesta interesante como índice morfológico pronóstico, pero antes de incorporarlo como parámetro hemodinámico en el informe, exigiría un estudio prospectivo con cateterismo y ecocardiografía paralelos que demuestre que el número significa lo que dice significar.


