👨🏻🎓 La opinión de García Fernández
Contexto e idea-faro
En LGE (realce tardío de gadolinio) no solo importa “cuánto”, sino “cómo se distribuye internamente”.
La entropía miocárdica es un índice radiómico que resume la heterogeneidad de intensidades dentro del realce tardío en la CMR. A mayor entropía, mayor desorganización del patrón de señal. No cuantifica la extensión del LGE; captura su distribución espacial (textura).
¿Qué podría aportar en el laboratorio de imagen?
- Información diferente y complementaria al % de LGE: patrón, mezcla y frontera de la fibrosis, no solo su volumen.
- Hipótesis clínica: la textura del LGE podría relacionarse mejor con el sustrato arritmogénico que la simple cantidad, ayudando a refinar la estratificación para DAI.
- Uso responsable hoy: investigación y registros; como biomarcador exploratorio junto a %LGE, T1/T2 y clínica.
- Qué falta: validación prospectiva y multicéntrica, umbrales reproducibles, estandarización de adquisición y post-proceso antes de tocar la práctica.
Mensaje operativo
Midamos la extensión del LGE; sí, pero añadamos —cuando sea posible— métricas de textura como la entropía para entender mejor el riesgo arrítmico. A día de hoy, prudencia; soporte crecientemente prometedor, aún sin cambiar indicaciones de DAI.
Para reflexionar...
¿Estamos más cerca de una Cardio RM con “lectura tisular” fiable o solo afinamos el ruido?
📒 Resumen del trabajo
El estudio de Antiochos, Kwong y colaboradores en Circulation: Cardiovascular Imaging (2025) representa un avance relevante en la estratificación de riesgo en la miocardiopatía hipertrófica (HCM), al introducir la entropía miocárdica como biomarcador radiológico de heterogeneidad tisular. Utilizando imágenes de realce tardío con gadolinio (LGE) por resonancia magnética, la entropía se calculó a partir de la distribución de intensidades de señal en el miocardio del ventrículo izquierdo, permitiendo una evaluación cuantitativa de la desorganización tisular.
El trabajo demuestra que la entropía miocárdica se asocia de manera independiente y significativa con múltiples predictores de riesgo clínico y biológico en HCM, incluyendo mutaciones sarcoméricas, historia de taquicardia ventricular, fibrilación auricular, biomarcadores séricos (troponina T y NT-proBNP), mayor grosor parietal, extensión de LGE, volumen extracelular, función auricular izquierda y deterioro del strain miocárdico. Además, la entropía se correlaciona con el puntaje de riesgo de muerte súbita a 5 años de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), lo que refuerza su potencial utilidad en la estratificación de riesgo.
Un hallazgo clave es que, incluso en pacientes sin fibrosis detectable por LGE, la entropía sigue siendo el predictor más fuerte de taquicardia ventricular en Holter, lo que sugiere que capta alteraciones microestructurales no evidentes con técnicas convencionales. Esto podría mejorar la identificación de pacientes con riesgo arrítmico subestimado por los métodos actuales.
Como crítica, el estudio es observacional y no evalúa el impacto de la incorporación de la entropía en la toma de decisiones clínicas ni en desenlaces duros como muerte súbita o eventos arrítmicos. Además, la generalización de la técnica requiere validación externa y estandarización metodológica. En resumen, la entropía miocárdica emerge como un biomarcador prometedor para la estratificación de riesgo en HCM, pero su integración en la práctica clínica debe ser respaldada por estudios prospectivos y comparativos
Por último, aunque el concepto es prometedor, la evidencia presentada es preliminar y no justifica aún la incorporación de la entropía como criterio de decisión clínica para la indicación de desfibrilador automático implantable. Se requiere validación prospectiva y multicéntrica antes de considerar cambios en la práctica clínica.


