Revista de Ecocardiografía Práctica y Otras Técnicas de Imagen Cardíaca 

  • Número revista: 9
  • Referencia: RETIC 2018; (1) 2: 1-64 ISSN 2529-976X
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El implante valvular aórtico transcatéter (TAVI) es una opción de tratamiento ya establecida en pacientes con estenosis aórtica severa y elevado riesgo quirúrgico. Actualmente se estudian otras indicaciones en las que puede tener beneficio, como la disfunción de bioprótesis valvulares en pacientes con elevado riesgo de reoperación. En estos casos se realiza el implante percutáneo de una válvula dentro del anillo de la prótesis quirúrgica colocada previamente en un procedimiento denominado valve-in-valve (VIV TAVI). En este artículo se describen dos casos de disfunción de bioprótesis por insuficiencia grave en los que el tratamiento endovascular solucionó el problema clínico.


Autores

Diego Agustín Crippa*
Adrián Lescano*
Victor Darú*
Matías Sztejfman**
Nicolás Gonzalez***

* Servicio de Ecocardiografía Doppler. Sanatorio Finochietto. Buenos Aires. Argentina
** Servicio de Cardiología Intervencionista. Sanatorio Finochietto. Buenos Aires. Argentina
*** Servicio de Cardiología. Sanatorio Finochietto. Buenos Aires. Argentina


Presentación del caso

Caso 1

Varón de 84 años, con factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes tipo 2 e insuficiencia renal crónica) y antecedentes de síndrome coronario agudo (SCA) en 1992 y 2000, tratado con angioplastia con balón y colocación de stent a arteria descendente anterior (DA) y arteria circunfleja (CX).

Desarrolló estenosis aórtica severa sintomática, que en 2004 requirió reemplazo valvular aórtico biológico (Sorin Mitroflow® N.° 26) asociado a cirugía de revascularización miocárdica con puente de mamaria interna izquierda a DA y secuencial con puente de mamaria interna derecha a CX. En la evolución posterior se diagnosticó disfunción de la bioprótesis, constatándose en 2017 insuficiencia aórtica grave sintomática por insuficiencia cardíaca y disnea en clase funcional III de la NYHA.

La ecocardiografía muestra deterioro moderado de la función sistólica del VI con hipocinesia global e insuficiencia aórtica significativa (Vídeo 1). Además, existía insuficiencia mitral moderada, central, con escasa aposición de ambas valvas y moderada tracción con descenso de la coaptación (Vídeo 2). La bioprótesis aórtica tenía valvas engrosadas, con rotura del velo colocado en el seno coronario derecho que prolapsaba hacia el tracto de salida (Vídeo 3), generando insuficiencia grave, ancha (Vídeo 4), con inversión marcada del flujo en aorta torácica descendente (Figura 1).


Vídeo 1. Eje largo paraesternal. Deterioro moderado de la función sistólica del VI con hipocinesia global. Insuficiencia aórtica significativa con jet ancho que ocupa la mayor parte del tracto de salida del VI.


Vídeo 2. Eje apical de tres cámaras que muestra jet de insuficiencia aórtica excéntrico que se dirige hacia pared posterior y supera la porción medioventricular. Asociado jet de insuficiencia mitral moderada, central, con escasa aposición de ambas valvas.


Vídeo 3. Vista transesofágica. Corte sagital con reconstrucción volumétrica a nivel de válvula aórtica. Bioprótesis con valvas engrosadas, con ruptura de la valva en el seno coronario derecho que prolapsa hacia el tracto de salida.


Vídeo 4. Vista transesofágica, corte sagital a nivel de válvula aórtica y tracto de salida del VI. Doppler color con reflujo significativo que ocupa todo el ancho del tracto de salida.



Figura 1. Espectro del Doppler pulsado a nivel de aorta descendente, donde se evidencia reflujo holodiastólico por insuficiencia aórtica significativa

Figura 1. Espectro del Doppler pulsado a nivel de aorta descendente, donde se evidencia reflujo holodiastólico por insuficiencia aórtica significativa.


El paciente tenía riesgo quirúrgico aumentado (STS score del 17%), por lo que se decidió tratar la lesión con el implante endovascular de una TAVI. Se realizó un estudio con cardio-TC para medir las dimensiones del anillo y la raíz de la aorta (Figura 2, Figura 3 y Figura 4). Se colocó en posición aórtica una válvula Core valve Evolut® R N.° 26 (Vídeo 5), constándose un gradiente residual ligero y disminución de presiones de fin de diástole. No se observó leak residual ni insuficiencia aórtica. En el control por ecocardiografía transtorácica se comprobó que la bioprótesis quedó colocada correctamente, con reflujo mínimo (Vídeo 6) y con gradiente medio residual de 8,7 mmHg (Figura 5).


Figura 2. Corte sagital de TC a nivel de raíz de aorta. Medición de distancia desde anillo aórtico a porción superior del cuadro protésico (1,2 cm) y al ostium coronario (1,7 cm), con una diferencia aceptable de 0,5 cm

Figura 2. Corte sagital de TC a nivel de raíz de aorta. Medición de distancia desde anillo aórtico a porción superior del cuadro protésico (1,2 cm) y al ostium coronario (1,7 cm), con una diferencia aceptable de 0,5 cm.


Figura 3. Corte transversal de TC a nivel de la porción sinusal de la raíz de aorta. Se constata una distancia desde cuadro valvular a ostium de coronaria derecha ligeramente superior a 6 mm, marcando un bajo riesgo potencial de obstrucción de ostium coronario

Figura 3. Corte transversal de TC a nivel de la porción sinusal de la raíz de aorta. Se constata una distancia desde cuadro valvular a ostium de coronaria derecha ligeramente superior a 6 mm, marcando un bajo riesgo potencial de obstrucción de ostium coronario.


Figura 4. Corte transversal de TC a nivel de la porción sinusal de la raíz de aorta. Se descarta una porción sinusal estrecha (diámetros de 32,6 mm x 35,7 mm) marcando otra variable de bajo riesgo potencial para obstrucción de ostium coronario

Figura 4. Corte transversal de TC a nivel de la porción sinusal de la raíz de aorta. Se descarta una porción sinusal estrecha (diámetros de 32,6 mm x 35,7 mm) marcando otra variable de bajo riesgo potencial para obstrucción de ostium coronario.



Vídeo 5. Cinefluoroscopia. Se constata anillo de sutura de la bioprótesis Sorin Mitroflow® y stent de Core valve Evolut® R adecuadamente colocados tras el procedimiento de valve-in-valve. Existe una guía con stent montado en la coronaria derecha a modo de protección durante el implante. Sin evidencia de reflujo residual.


Vídeo 6. Vistas en paraesternal eje corto a nivel de válvula aórtica y apical de cinco cámaras con Doppler color a nivel valvular, sin evidencia de reflujo periprótesico.



Figura 5. Espectro del Doppler continuo a nivel de válvula aórtica tras colocación inmediata de VIV TAVI. Se constata gradiente medio residual bajo (8,7 mmHg). Sin evidencia de reflujo

Figura 5. Espectro del Doppler continuo a nivel de válvula aórtica tras colocación inmediata de VIV TAVI. Se constata gradiente medio residual bajo (8,7 mmHg). Sin evidencia de reflujo.



Caso 2

Varón de 66 años con hipertensión arterial como factor de riesgo cardiovascular. Antecedente de Bio-Bentall en 2007 con reemplazo valvular aórtico biológico (Medtronic Hancock® N.° 25) más reemplazo de raíz y aorta ascendente con reimplante de ostium coronarios, por válvula aorta bicúspide con estenosis severa sintomática y dilatación asociada de la aorta ascendente.

La ecocardiografía muestra un deterioro leve de la función sistólica del VI con hipocinesia global e insuficiencia aórtica significativa (Vídeo 7). La bioprótesis aórtica presenta cambios degenerativos con valvas discretamente prolapsantes y dos orificios regurgitantes, uno central y otro en la comisura entre el velo colocado en el seno coronario izquierdo y el no coronario, con un jet de reflujo ancho, que cruza todo el tracto de salida (Vídeo 8 y Vídeo 9).


Vídeo 7. Eje largo paraesternal. Deterioro leve de la función sistólica del VI con hipocinesia global. Insuficiencia aórtica significativa con jet ancho que ocupa la mayor parte del tracto de salida del VI.


Vídeo 8. Vista transesofágica. Corte sagital a nivel de la válvula aórtica y tracto de salida del VI. Bioprótesis aórtica con cambios degenerativos y valvas prolapsantes. Con Doppler color se evidencia dos orificios regurgitantes con jet de dirección excéntrica hacia posterior.


Vídeo 9. Vista transesofágica, eje corto a nivel de válvula aórtica. Con la valoración del Doppler color se evidencian dos orificios regurgitantes, uno central y otro hacia comisura entre coronaria izquierda y no coronaria.


El paciente tenía un riesgo alto para reoperación (STS score del 8%) y una cirugía cardiovascular previa compleja, por lo que se implantó en posición aórtica una válvula Core valve Evolut® R N.° 26 (Vídeo 10), con reposicionamiento parcial, obteniendo un gradiente residual no significativo y disminución de presiones de fin de diástole. No se observó leak residual ni insuficiencia aórtica. En el control por ecocardiografía trastorácica se comprobó bioprótesis normoinserta, sin insuficiencia (Vídeo 11) con gradiente medio residual 10 mmHg (Figura 6).


Vídeo 10. Cinefluoroscopia. Se constata características fluoroscópicas compatibles con bioprótesis Medtronic Hancock® y stent de Core valve Evolut® R aposicionado adecuadamente tras procedimiento de valve-invalve. Sin evidencia de reflujo residual.


Vídeo 11. Vista en paraesternal eje corto a nivel de válvula aórtica, con Doppler color a nivel valvular, sin evidencia de reflujo periprótesico.



Figura 6. Espectro del Doppler continuo a nivel de válvula aórtica tras la colocación inmediata de VIV TAVI. Se constata gradiente medio residual bajo (10,7 mmHg)

Figura 6. Espectro del Doppler continuo a nivel de válvula aórtica tras la colocación inmediata de VIV TAVI. Se constata gradiente medio residual bajo (10,7 mmHg).



Discusión

Las bioprótesis son una opción interesante a las válvulas mecánicas, ya que no poseen los riesgos asociados a la anticoagulación crónica, especialmente en los pacientes añosos. Sin embargo, con el tiempo sufren la degeneración de los tejidos que la componen, llevando a la disfunción protésica por estenosis, insuficiencia o mismatch paciente-prótesis.

La reoperación es el tratamiento estándar para la disfunción de bioprótesis, exponiendo al paciente a los elevados riesgos de este procedimiento. Teniendo en cuenta que esta disfunción generalmente ocurre varios años tras la primera cirugía, los riesgos eventuales de una reintervención quirúrgica deben considerarse para pacientes ancianos con un riesgo inherente aumentado o pacientes con elevado riesgo de reoperación.

El manejo de la disfunción de bioprótesis valvulares quirúrgicamente colocadas con el implante de una válvula transcateter, valve-in-valve TAVI, se describió por primera vez por Walther et al. en 2007(1). Actualmente es un procedimiento establecido, en fase de adquisición de experiencia y con series de escasos pacientes publicadas en la bibliografía. Los informes establecen un 93% de procedimientos exitosos con una mortalidad a 30 días del 8,4%, proponiéndola como una opción técnicamente reproducible, con aceptable función valvular posprocedimiento y mejoría funcional. Sin embargo, se observó un elevado porcentaje de gradientes medios residuales elevados ≥ 20 mmHg, que rondan entre el 30-45% dependiendo de las series(2-4).

La selección adecuada del paciente y el tipo de prótesis es vital para evitar las principales complicaciones: mal posicionamiento, obstrucción del ostium coronario y gradiente residual elevado. En primer lugar, se recomienda identificar el tipo de bioprótesis valvular quirúrgicamente colocada: modelo, tamaño, apariencia fluoroscópica y diámetro interno verdadero (aquél que queda después de montadas las valvas sobre el stent), crítico para la elección del tamaño de la prótesis biológica transcatéter, como segundo paso. Esta información se puede obtener de una manera sencilla y adecuada desde la VIV app(5). En tercer lugar, hay que familiarizarse con el aspecto fluoroscópico de las prótesis biológicas, determinando las marcas de los anillos de costura y referencias adecuadas para un óptimo posicionamiento. En cuarto lugar, determinar el riesgo de obstrucción del ostium coronario, mayormente observado en bioprótesis de pericardio, montaje supranular y stentless. Por angiografía se puede determinar la altura de los ostium coronarios en comparación con la altura de los stent valvulares (transcatheter heart valve [THV] lenght to coronary) y la relación entre el tamaño valvular y la raíz aórtica. Por medio de la TC también se puede determinar la distancia entre el cuadro del stent y los senos de Valsalva, siendo > 6 mm bajo riesgo, entre 4-6 mm intermedio y < 4 mm alto riesgo(6, 7).

En los casos presentados las bioprótesis quirúrgicas eran de tipo stentless, y en el Caso 1 una Sorin MitroFlow® que además posee montaje supraanular, teniendo mayor riesgo de obstrucción del ostium coronario. Por esta razón, previamente se evaluaron por angiografía y TC las relaciones entre ostium, bioprótesis y raíz aórtica.

En el Caso 1 se estimó una distancia de ostium coronario derecho al anillo adecuada (1,7 cm), distancia entre ostium coronario y cuadro valvular de 6 mm y un seno de 32,6 mm x 35,7 mm. Se consideró una situación de bajo riesgo y se decidió protección de la coronaria derecha con cuerda con stent montado durante implante (véase el Vídeo 5); no hubo complicaciones.

En el Caso 2 se consideró la necesidad potencial de una reoperación con procedimiento de Bentall como un riesgo agregado. En pacientes jóvenes con Bio-Bentall, la reintervención por degeneración de la bioprótesis documenta una mortalidad perioperatoria entre el 3-12%(8). Los informes de casos con resolución con VIV TAVI muestran resultados adecuados, considerando el acceso transapical en los casos con disecciones residuales de aorta ascendente(9).

Los tamaños originales de las bioprótesis quirúrgicas fueron ventajosos ante la potencialidad de mismatch residual. Para una Sorin MitroFlow® 26 mm y una Medtronic Hancock® 25 mm, se estiman diámetros internos de 21 mm y 22 mm, respectivamente, colocándose en ambos casos una bioprótesis transcateter Core valve Evolut® R N.° 26, sugerida por el fabricante para anillos de 20 a 23 mm.

En la ecocardiografía de control posprocedimiento se constató gradientes adecuados en ambos casos, un reflujo mínimo periprotésico en el Caso 1 y sin evidencia de reflujo ni dehiscencias del tubo valvulado en el Caso 2.


Conclusión

El valve-in-valve TAVI es un procedimiento reproducible y clínicamente efectivo para el manejo de la disfunción de bioprótesis quirúrgicas, en pacientes con riesgo elevado de reoperación. Se destacan las recomendaciones pautadas de planificación con el objetivo de evitar las complicaciones de inadecuado posicionamiento, obstrucción de ostium coronario y gradientes residuales elevados.

La ecocardiografía continúa siendo la herramienta más útil para el diagnóstico y evaluación de las complicaciones mecánicas post-IAM.


Ideas para recordar

  • No hay que dejar de considerar el valve-in-valve TAVI como procedimiento para el manejo de la disfunción de bioprótesis quirúrgicas en pacientes con riesgo elevado de reoperación.
  • El riesgo de obstrucción coronaria es mayor en bioprótesis de pericardio con fijación fuera del stent, en senos angostos y en ostium bajos. Es necesario conocer bien la bioprótesis y medir detalladamente la cardio-TC.
  • La VIV app es una herramienta accesible, completa y difundida entre los especialistas involucrados en este tipo de procedimiento para el minucioso conocimiento de la bioprótesis quirúrgicamente colocada y la adecuada elección de la bioprótesis transcatéter a colocar.

  1. Walther T, Falk V, Dewey T, et al. Valve-in-a-valve concept for transcatheter minimally invasive repeat xenograft implantation. J Am Coll Cardiol 2007; 50: 56-60.
  2. Eggebrecht H, Schafer U, Treede H, et al. Valve-in-valve transcatheter aortic valve implantation for degenerated bioprosthetic heart valves. JACC Cardiovasc Interv 2011; 4: 1218-1227.
  3. Webb JG, Wood DA, Ye J, et al. Transcatheter valve-in-valve implantation for failed bioprosthetic heart valves. Circulation 2010; 121: 1848-1857.
  4. Dvir D, et al. Transcatheter aortic valve replacement for degenerative bioprosthetic surgical valves: results from the global valve-in-valve registry. Circulation 2012; 126 (19): 2335-2344.
  5. Bapat V. Valve-in-valve apps: why and how they were developed and how to use them. EuroIntervention 2014; 10 Suppl U: U44-51.
  6. Bapat V. Technical pitfalls and tips for the valve-in-valve procedure. Ann Cardiothorac Surg 2017; 6 (5): 541-552.
  7. Blanke P, Soon J, Dvir D, et al. Computed tomography assessment for transcatheter aortic valve in valve implantation: The Vancouver approach to predict anatomical risk for coronary obstruction and other considerations. J Cardiovasc Comput Tomogr 2016; 10: 491-499.
  8. Jones JM, et al. Repeat heart valve surgery: risk factors for operative mortality. J Thorac Cardiovasc Surg 2001; 122: 913-918.
  9. Roy Beigel, et al. Aortic Valve Implantation for failed Bio-Bentall in patients with Marfan Syndrome. Cardiology 2014; 128: 9-12.