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Con la colaboración de Grupo CTO

Grave complicación cardíaca secundaria a traumatismo cerrado de tórax

Se presenta el caso de una rara y grave complicación en el traumatismo cerrado de tórax.

Paciente de 42 años derivado al centro de los autores por politraumatismo secundario a accidente de tráfico. Evolucionó durante la internación con empeoramiento clínico, grave inestabilidad hemodinámica, confirmando por ecocardiografía transtorácica y transesofágica una gran comunicación interventricular (CIV) de tipo muscular, asociada a insuficiencia significativa tanto de válvula mitral como de válvula tricuspídea. Se efectuó cirugía correctiva con parche de la CIV y plástica tricuspídea con ominosa evolución postoperatoria

Se resalta el rol de la ecocardiografía transtorácica y transesofágica en esta patología.

Revista original

Puede ver el contenido de la revista original en este enlace

Autores
Fidel Jaliff*
Carlos Izurieta*
Martín Lombardero**
Yanina Arzani***
Adriano Malusardi****

* Servicio de Imagen Cardíaca. Sanatorio Trinidad Ramos Mejía. Buenos Aires. Argentina
** Jefe de Imagen Cardíaca. Sanatorio Trinidad Palermo, Sanatorio Trinidad San Isidro, Sanatorio Trinidad Ramos Mejía. Buenos Aires. Argentina
*** Coordinadora de Unidad Coronaria. Sanatorio Trinidad Ramos Mejía. Buenos Aires. Argentina
**** Servicio de Cirugía Cardiovascular. Sanatorio Trinidad Ramos Mejía. Buenos Aires. Argentina

Presentación del caso

Paciente varón de 42 años, sin antecedentes cardiovasculares conocidos, que ingresó en la unidad de terapia intensiva del centro de los autores derivado de otra institución médica donde cursó internación por 21 días a causa de un politraumatismo secundario a accidente automovilístico presentando fracturas de macizo craneofacial (Le Fort II y maxilar inferior) y de segundo a quinto arcos costales izquierdos asociadas a contusión pulmonar. El electrocardiograma de ingreso no presentaba particularidades y los estudios por imagen de tórax (radiografía de tórax y tomografía computarizada) presentaron hallazgos compatibles con derrame pulmonar bilateral.

Durante el ingreso evolucionó con múltiples complicaciones como distrés respiratorio, coagulopatía con baja concentración de protrombina de origen multifactorial, sepsis a punto de partida endovascular y respiratoria, por lo que realizó tratamiento antibiótico endovenoso, inestabilidad hemodinámica y asistencia respiratoria prolongada con requerimientos de traqueostomía y apoyo inotrópico/vasopresor.

Al tener la sospecha de endocarditis infecciosa, se solicitó una ecocardiografía transtorácica, donde se evidenció insuficiencias valvulares mitral y tricuspídea de grado significativo y una llamativa solución de continuidad a nivel del septum interventricular muscular con shunt de izquierda a derecha, mientras que no se visualizaron vegetaciones, así como tampoco alteraciones orgánicas valvares, ni compromiso de los aparatos subvalvulares significativos. La función sistólica de ambos ventrículos estaba conservada con comportamiento hiperdinámico de los mismos, sin trastornos regionales de la contractilidad parietal; presentaba hiperaflujo a nivel de la arteria pulmonar y la presión sistólica de la arteria pulmonar se encontraba significativamente aumentada. Se pudo apreciar el defecto claramente en las vistas apical de cuatro cámaras y en eje corto a nivel medioventricular (Figura 1 y Vídeo 1, Vídeo 2, Vídeo 3, Vídeo 4 y Vídeo 5).

Posteriormente se decidió realizar una ecocardiografía transesofágica, que confirmó la gravedad de las valvulopatías descritas y la indemnidad estructural de la válvula mitral, sin presencia de vegetaciones asociadas. Asimismo, permitió reafirmar la presencia de una comunicación interventricular de bordes anfractuosos de 1,8 cm de diámetro localizada a 2,5 cm del plano del anillo mitral aproximadamente.

Se realizó una cinecoronariografía, que no demostró lesiones angiográficamente significativas. Se decidió proseguir con cirugía cardíaca reparadora y en la misma se observó el desmembramiento del septum interventricular con una comunicación interventricular de gran tamaño (2 cm de diámetro aproximadamente) con bordes anfractuosos, friables y con presencia de tejido fibrótico (Figura 2), asociada a solución de continuidad en el velo septal de la válvula tricuspídea en tanto que la válvula mitral no presentaba lesiones estructurales. Se realizó el cierre de la comunicación interventricular con parche de dacrón y sutura de la válvula tricuspídea tomando como vía de abordaje la pared libre del ventrículo derecho.

En la monitorización con ecocardiografía transesofágica de salida de bomba de circulación extracorpórea se observó una insuficiencia mitral leve residual, mientras que no presentaba shunt a través del septum interventricular y se evidenció una grave hipocinesia de la pared libre del ventrículo derecho con disfunción sistólica grave del mismo, sin insuficiencia tricuspídea significativa (Vídeo 6).

En las horas posteriores al procedimiento el paciente evolucionó con mayor grado de inestabilidad hemodinámica y requerimiento de apoyo inotrópico/ vasopresor a altas dosis con escasa respuesta a las mismas.

En la ecocardiografía transtorácica se observó una grave comunicación interventricular (Vídeo 7), derrame pericárdico moderado sin taponamiento cardíaco y grave disfunción sistólica del ventrículo derecho, motivo por el que se procedió a la reintervención quirúrgica de urgencia, evidenciándose desgarro muscular lateralmente al cierre previo, por lo que se realizó una nueva corrección del defecto con parche de mayor tamaño.

A pesar del nuevo cierre, el paciente evolucionó con persistencia grave de fallo hemodinámico, sin respuesta al tratamiento instaurado produciéndose su fallecimiento a las pocas horas.

Estudio por imagen

Figura 1. Vista de eje corto paraesternal con ecocardiografía transtorácica. Se evidencia gran comunicación interventricular a nivel de su porción muscular posterior

Figura 1. Vista de eje corto paraesternal con ecocardiografía transtorácica. Se evidencia gran comunicación interventricular a nivel de su porción muscular posterior.

Vídeo 1. Ecocardiografía transtorácica, eje corto paraesternal. Solución de continuidad en el septum posterior. Motilidad adecuada de los segmentos adyacentes.

Vídeo 2. Vista apical de cuatro cámaras con ecocardiografía transtorácica, con modo Doppler color se evidencia shunt izquierda a derecha a través del septum interventricular.

Vídeo 3. Vista de cuatro cámaras con ecocardiografía transesofágica a 66º, donde se evidencia gran comunicación interventricular en la porción muscular del septum.

Vídeo 4. Vista de cuatro cámaras con ecocardiografía transesofagica a 0º, con modo Doppler color en donde se evidencia una grave insuficiencia mitral.

Vídeo 5. Vista de cuatro cámaras con ecocardiografía transesofágica a 66º, con modo Doppler color en donde se evidencia una grave insuficiencia mitral y una gran comunicación interventricular con shunt de izquierda a derecha.

Figura 2. Imagen intraoperatoria en la que se observa una comunicación de gran tamaño (2 cm de diámetro aproximadamente) con bordes anfractuosos, friables y con presencia de tejido de aspecto fibrótico

Figura 2. Imagen intraoperatoria en la que se observa una comunicación de gran tamaño (2 cm de diámetro aproximadamente) con bordes anfractuosos, friables y con presencia de tejido de aspecto fibrótico.

Vídeo 6. Vista de cuatro cámaras con ecocardiografía transesofágica a 0º en salida de bomba de circulación extracorpórea. Con modo Doppler color se evidencia una insuficiencia mitral leve residual sin shunt a través del septum interventricular. Se observa una grave hipocinesia de la pared libre del ventrículo derecho con disfunción sistólica del mismo.

Vídeo 7. Vista apical de cuatro cámaras en ecocardiografía transtorácica. Se observa una nueva comunicación interventricular posquirúrgica. Con modo Doppler color se evidencia shunt de izquierda a derecha de grado grave. Se evidencia derrame pericárdico moderado y grave disfunción sistólica del ventrículo derecho.

Discusión

La contusión miocárdica es la injuria cardíaca más frecuente en los traumatismos cerrados de tórax, y se encuentra presente en el 16-76% de los accidentes de tráfico que involucran a vehículos motorizados(1), en tanto que los casos de ruptura de la comunicación interventricular secundaria a traumatismos de tórax no penetrantes son extremadamente raros(2, 3, 4). Las autopsias de 207.548 casos de este tipo de traumatismos, relacionados con muertes a causa de accidentes automovilísticos, identificaron rupturas del septum interventricular en el 0,01% de los casos, en tanto que este tipo de defecto se encontró aislado en sólo el 0,002% de los casos. La ruptura de la pared libre ventricular fue la forma de presentación más común entre estos(5).

Dos mecanismos causan la ruptura del septum interventricular(2):

  • Aumento de la presión intratorácica que comprime el corazón.
  • Contusión miocárdica con daño celular directo o alteración del flujo coronario e infarto de miocardio secundario.

En el caso de presentación aguda, la compresión del corazón entre el esternón y las vértebras generaría un abrupto aumento de presión de las cámaras cardíacas durante la telediástole y la protosístole(6, 7). En la presentación subaguda el mecanismo comprendería un infarto oculto del septum interventricular que progresaría a necrosis y ruptura miocárdica, desarrollando en días posteriores un defecto sintomático(8, 9, 10).

La ruptura traumática del septum interventricular se encuentra usualmente localizada cerca del ápex, en la porción muscular del septum interventricular, es de forma lineal y ocasionalmente puede ser múltiple(2, 11). En contraste, la comunicación interventricular congénita suele estar localizada adyacente a la porción membranosa del septum interventricular(12).

Las alteraciones electrocardiográficas pueden ser inespecíficas y lo más frecuente es la taquicardia sinusal(13).

Se recomienda el cierre precoz del septum interventricular, aunque algunos expertos sugieren un tratamiento más conservador para aquellos casos asintomáticos y/o con pequeñas comunicaciones interventriculares cuando la relación Qp/Qs sea claramente menor a 2:1, ya que en estos casos es posible el cierre espontáneo. La conducta expectante permite que los márgenes del defecto desarrollen fibrosis a lo largo del tiempo, lo que favorecería una línea de sutura fácil y segura. En los casos donde el defecto no es restrictivo, la descompensación hemodinámica se desarrolla rápidamente(14, 15).

Este caso ejemplifica claramente la gravedad de esta patología y el alto grado de sospecha que debe existir ante la persistencia de inestabilidad hemodinámica y dificultad en la desvinculación del soporte respiratorio e inotrópico/ vasopresor, entre otras. Es reseñable la utilidad, hoy en día no discutida, de la ecocardiografía en la unidad de cuidados críticos para establecer precozmente el diagnóstico de complicaciones cardiovasculares poco frecuentes en pacientes politraumatizados que de otra manera no evolucionarían con tal grado de inestabilidad hemodinámica y clínica.

Como mecanismo más factible, seguramente se trató de una rotura aguda del septum interventricular que pudo haber ido progresando en tamaño y dado la demora en la realización de la ecocardiografía no pudo diagnosticarse y tratarse precozmente en su evolución.

Conclusión

La ruptura del septum interventricular secundaria a traumatismos cerrados de tórax es una infrecuente y rara complicación, de carácter variable tanto en curso temporal como en gravedad. Es conveniente la monitorización ecocardiográfica cuando la sospecha de injuria miocárdica esté presente, ya que debe descartarse el compromiso estructural cardíaco, tanto precoz como tardío.

Ideas para recordar
  • La ruptura del septum interventricular secundaria a traumatismo de tórax no penetrante es una complicación extremadamente rara.
  • Estarían implicados dos mecanismos: el aumento de la presión intratorácica, que comprime el corazón, y la contusión miocárdica con daño celular directo o alteración del flujo coronario e infarto de miocardio secundario, pudiendo manifestarse de forma aguda o subaguda, haciéndose esta última gradualmente evidente con compromiso hemodinámico días posteriores al evento traumático.
  • Una vez que se sospeche injuria cardíaca, debe descartarse daño estructural con el uso de la ecocardiografía, que debería repetirse posteriormente para descartar esta grave complicación.

Bibliografía

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  14. Sabzi F, Niazi M, Zokaei AH, Sahebjamee F, Bazargan Hejazi S, Ahmadi A. Ventricular septal necrosis after blunt chest trauma. J Inj Violence Res 2012; 4 (2): 98-100.
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