fbpx

RETICweb

RETICweb

Con la colaboración de Grupo CTO

Casos

Más del 50% de los derrames pericárdicos en pacientes oncológicos son debidos a otro proceso no maligno y por tanto es fundamental establecer la causa por sus connotaciones pronósticas y terapéuticas. La ecocardiografía transtorácica es la técnica de elección para la valoración del pericardio, pero en ocasiones la imagen multimodal puede ayudar. La tomografía computarizada (TC) ha surgido como una alternativa para determinar la cantidad y distribución del líquido y caracterizar los engrosamientos, masas y el propio líquido pericárdico, por lo que aporta información útil para determinar su etiología y guiar su drenaje. A través de un caso clínico, repasaremos brevemente la utilidad de la TC en la enfermedad pericárdica.


La inflamación aórtica (aortitis) suele ser consecuencia de vasculitis, principalmente autoinmunes, que en un alto porcentaje de los casos comprometen la aorta, con potenciales eventos graves o la necesidad de intervenciones asociadas. La presentación del siguiente caso tiene como objetivo conocer la prevalencia y el enfoque diagnóstico y terapéutico ante la sospecha de aortitis para acercarnos a saber cuál es el mejor manejo en estos pacientes.


Presentamos el caso de una paciente de 58 años de edad con ictus isquémicos en múltiples territorios que finalmente fue diagnosticada de endocarditis marántica en el contexto del estado protrombótico causado por un carcinoma de endometrio. El diagnóstico de la endocarditis marántica es un gran reto para el clínico debido a que se trata de una enfermedad que suele tener síntomas tardíos y agresivos. La demostración de vegetaciones en el ecocardiograma en ausencia de infección sistémica en pacientes de alto riesgo es la base para el diagnóstico. Es una enfermedad que tiene mal pronóstico a corto plazo, por lo que es crucial tener un alto índice de sospecha clínica.


La presencia de trombos en cavidades izquierdas no suele ser algo que se observe con mucha frecuencia. Su presencia, en general, es secundaria a una agresión sobre el músculo cardíaco, como un infarto agudo de miocardio. Habitualmente, el manejo es conservador (mediante tratamiento anticoagulante), pero en el caso de trombos muy extensos o eventos embólicos se prefiere la vía quirúrgica.


Presentamos dos casos clínicos de sendos niños con diagnóstico inicial de comunicación interventricular (CIV) con estenosis de tipo subpulmonar. La ecocardiografía inicial mostraba una posible CIV con algunas peculiaridades que precisaron más estudios de imagen. Estos estudios fueron la clave para el diagnóstico diferencial de una formación sacular en el septo basal por debajo de la válvula aórtica y que incluyó el divertículo o una cámara accesoria del ventrículo izquierdo. Ambos pacientes fueron intervenidos. Los hallazgos operatorios confirmaron el diagnóstico de divertículo de ventrículo izquierdo.


Presentamos tres casos de pericarditis constrictiva, en los cuales el enfoque diagnóstico se realizó con ecocardiografía, tomografía cardíaca y cateterismo. El ecocardiograma constituye la primera línea de abordaje para caracterización fisiopatológica y evaluación hemodinámica, por disponibilidad, portabilidad y bajo costo. La tomografía cardíaca permite realizar una caracterización anatómica, evaluar estructuras adyacentes y definir la resección quirúrgica; mientras que la resonancia magnética es útil en casos mixtos o inconclusos. La pericarditis constrictiva es una patología poco común, que puede ser tratada con éxito una vez diagnosticada.


Se presenta el caso de un paciente con antecedente de mieloma múltiple con abundante enfermedad extramedular, en el que se produce un hallazgo incidental de una masa interauricular. Tras un estudio mediante resonancia cardíaca se descarta su comportamiento benigno y, dentro del contexto clínico del paciente, se diagnostica de plasmocitoma cardíaco extramedular.


La comunicación interauricular (CIA) ostium secundum es la cardiopatía congénita más frecuente en la edad adulta. Se presenta el caso de un varón de 45 años, asintomático, con gran sobrecarga de cavidades derechas al que se detecta una CIA de gran tamaño. Debido a su gran tamaño y la ausencia de bordes suficientes, es dificultosa la clasificación del tipo de defecto, revisando el diagnóstico diferencial con el tipo seno venoso inferior. Se discuten también las dificultades de valoración no invasiva de la presión pulmonar ante un reflujo tricúspide de escasa magnitud y pobre representación espectral.


Es relativamente frecuente encontrar hallazgos extracardíacos en la ecocardiografía transtorácica. Se presenta un caso clínico en el que la ecocardiografía “rutinaria” por pericarditis permitió hacer el diagnóstico de un absceso hepático y resolver el problema del paciente. Este caso demuestra la importancia de prestar atención a todo lo que se pueda ver en la imagen de la ecocardiografía.


Se presenta el caso de una paciente de 47 años con síndrome de Turner, portadora de válvula aórtica bicúspide y antecedente de cirugía por coartación aórtica en la infancia, a quien se descubre durante un estudio de rutina una disección de la aorta ascendente asociada a insuficiencia aórtica severa secundaria a prolapso de dos de las valvas y a recoartación aórtica.

El síndrome de Turner se asocia con complicaciones cardiovasculares potencialmente graves. El seguimiento clínico y con técnicas de imagen es fundamental para intentar prevenirlas


Página 1 de 13