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Manual de Ecocardiografía Básica

Manual de Ecocardiografía Básica

La hipertensión arterial sistémica (HTA) es una de las patologías más prevalentes en las sociedades desarrolladas y ello es especialmente cierto cuanto más avanzada es la edad del grupo que consideremos. Si unimos los datos de los países desarrollados y en vías de desarrollo, la HTA afecta al 25-35% de la población adulta. Y esta cifra se incrementa hasta el 60-70% en los mayores de 70 años. En España, datos del Ministerio de Sanidad indican que en la población entre 35 y 64 años la prevalencia se situaba en torno al 30%.

Es bien conocido que el problema de la HTA es la afectación de los llamados órganos diana (corazón, riñón, sistema nervioso central, árbol vascular) que, al final, es lo que determina la morbimortalidad asociada a la enfermedad. De todas estas complicaciones es la afectación miocárdica la que nos ocupará en este capítulo. Desde un punto de vista conceptual esta afectación constituye la cardiopatía hipertensiva que puede definirse como la presencia de alteraciones en el corazón atribuibles a la HTA. Inicialmente se consideraron como tales la hipertrofia ventricular izquierda y/o la presencia de insuficiencia cardíaca. No obstante, los avances en el conocimiento fisiopatológico y en los métodos diagnósticos han permitido incluir en el concepto de cardiopatía hipertensiva la existencia de alteraciones en la función diastólica o la documentación de la existencia de alteraciones en la reserva coronaria del VI sometido a hipertensión.

Diversos estudios tanto clínicos como epidemiológicos han demostrado la utilidad diagnóstica y pronóstica del ecocardiograma en la hipertensión arterial sistémica (HTA). Este hecho es especialmente cierto en el impacto que tiene la hipertrofia ventricular izquierda (HVI) detectada por el ecocardiograma en la morbilidad y mortalidad de la hipertensión. Por otra parte otras alternativas como el ECG y la radiografía de tórax son poco útiles pues se sabe que tienen una sensibilidad muy baja. Así, por ejemplo, el ECG sólo es capaz de detectar una prevalencia entre un 3 y un 5% de hipertrofia ventricular en pacientes con HTA. Sin embargo, no es sólo la HVI el único parámetro que podemos estudiar con el ecocardiograma en la HTA tal y como podremos ver a lo largo del presente capítulo. En los distintos apartados que se desarrollan a continuación tendremos la oportunidad de observar que la utilidad de esta técnica reside en su capacidad para evaluar diferentes aspectos como establecer el diagnóstico de cardiopatía hipertensiva siguiendo la definición arriba indicada, estudiar la morfología del ventrículo izquierdo, etc. (Tabla 1). En el presente capítulo nos centraremos en la valoración anatómica y funcional, con sus repercusiones pronósticas, que permite hacer el ecocardiograma en el paciente hipertenso.

Tabla 1. Utilidad del ecocardiograma en la HTA.
• Estudiar la anatomía y morfología del VI.
• Realizar una valoración funcional (sístole y diástole).
• Valoración del pronóstico.
• Ayudar a estratificar el riesgo.
• Diagnóstico de patología cardíaca asociada.
• Ayudar a planificar tratamiento en función de los hallazgos.