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Existe un vertiginoso progreso en el campo de la terapia contra el cáncer. Esto ha permitido una mejoría espectacular en el pronóstico de los pacientes oncológicos. Sin embargo, la resultante cardiotoxicidad inducida por los tratamientos oncológicos tanto tradicionales como innovadores resulta perjudicial en el tiempo. Se plantea la carencia de criterios unificados para definir el daño cardíaco inducido por la terapia oncológica, motivo por el cual, se realiza un estudio clínico, el cual fue denominado “El registro CARDIOTOX”.

El artículo original, describe los criterios convencionales e intenta por medio del estudio realizado, redefinir y protocolizar novedosos criterios que sean acordes con la realidad, los cuales serían de gran utilidad para guiar la práctica clínica de la cardio-oncología para mitigar el daño miocárdico. La imagen cardiaca (Ecocardiografía y RMC) permite tamizar en etapas tempranas y asintomáticas el daño cardiovascular, momento en que la enfermedad es potencialmente reversible y controlable.

Es necesario que el monitoreo de la cardiotoxidad se modifique para una vigilancia más estricta principalmente en los pacientes que representan un mayor riesgo de desarrollar daño miocárdico y disfunción ventricular severa. Es de vital necesidad definir los indicadores en la imagen cardiaca como en biomarcadores con mayor sensibilidad y especificidad para establecer la estrategia preventiva más efectiva.