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Desde la introducción de la ecocardiografía como herramienta fundamental en el cuidado del paciente crítico, la educación y enseñanza de la misma ha tenido una tendencia enfocada a un examen dedicado a descartar patologías graves mediante la visualización de las estructuras cardiaca (disfunción sistólica ventricular izquierda, derrame pericárdico/taponamiento, datos de hipertensión pulmonar y tamaño de ventrículo derecho) en un paciente con compromiso hemodinámico.

Sin embargo, la valoración de la función diastólica es una practica menos común y que aporta gran información. La medición y evaluación es un elemento fundamental en críticos, siendo el paciente séptico un ejemplo típico con un importante trastorno hemodinámico que precisa una resucitación precoz. La fluidoterapia es un paso inicial clave en esta patología y la respuesta a la sobrecarga de volumen se debe reevaluar constantemente.

La función diastólica también es precisa o es conveniente realizar su valoración en otras diversas situaciones en el paciente crítico como por ejemplo el edema pulmonar cardiogénico y no cardiogénico, el infarto agudo de miocardio en fases agudas, el destete de la ventilación mecánica no invasiva entre otras(2,3).

La disfunción miocárdica es una afectación común en los pacientes con sepsis. Es así, como en los últimos años, la relación existente entre disfunción ventricular izquierda (DVI), morbi-mortalidad, sepsis grave y shock séptico ha sido estudiada y bien documentada. Pero el ventrículo derecho (VD) siempre ha sido ese gran desconocido. En las ultimas décadas, ha surgido un interés creciente en establecer su relación con las diferentes afectaciones presentes en los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos (UCI), mas aun, con la sepsis grave y el shock séptico. Se han descrito múltiples índices para evaluar su función y el impacto como herramienta de valor pronostico. Así, la ratio entre el diámetro del VD/VI en fin de diástole (FD) se ha planteado como índice de valor pronostico en pacientes con embolismo pulmonar (EPA) e hipertensión pulmonar idiopática (HPI). En el estudio analizado en este trabajo, se plantea como hipótesis que el incremento de esta ratio estaría asociado a peor pronóstico en pacientes con sepsis grave y shock séptico.