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Cardio RMN

La insuficiencia tricúspide funcional significativa es una valvulopatía cuyo manejo todavía sigue siendo un difícil. Tanto el manejo conservador con tratamiento médico como la intervención sobre la misma tienen un pronóstico similar, con la mayor mortalidad operatoria como valvulopatía aislada. Poco a poco se están desarrollando técnicas percutáneas de intervención que buscan una reducción de esta morbimortalidad. No obstante, para un adecuado manejo es fundamental una correcta cuantificación. No sólo para establecer el grado de insuficiencia tricuspídea, sino para determinar el momento idóneo de la intervención valorando el tamaño y función ventricular derecha y la presencia o no de hipertensión arterial pulmonar. La determinación de la severidad sigue siendo difícil, tanto por ecocardiografía bi como tridimensional con múltiples parámetros disponibles. La resonancia magnética cardiaca emerge como técnica de imagen útil para la gradación de la insuficiencia tricúspide y además es la técnica de elección para una pormenorizada valoración de la función ventricular derecha, clave en el pronóstico de estos pacientes.


La miocardiopatía hipertrófica (MCH) es la enfermedad genética cardiaca más frecuente. La muerte súbita cardiaca (MSC) es su complicación más temida; siendo los desfibriladores automáticos implantables (DAI) la terapia más efectiva para evitarla. No obstante, es necesario una correcta identificación de los individuos de alto riesgo de MSC que se beneficiarán de su implante. Existe discusión en cuanto a la capacidad de los modelos de predicción de riesgo para categorizar adecuadamente a los pacientes con MCH. Por lo que, se ha planteado el estudio del realce tardío de gadolinio (RTG) en las resonancias magnéticas cardiacas (RMNC) como instrumento para mejorar esta estratificación del riesgo.


Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en el mundo occidental, dentro de las cuales la cardiopatía isquémica lidera el pódium.

En los últimos años han surgido numerosos estudios en este ámbito, y se han ido desarrollando nuevas herramientas tanto diagnósticas como terapéuticas, extendiéndose en nuestra práctica clínica para mejorar tanto la supervivencia como la calidad de vida de nuestros pacientes, además de servirnos para intentar prevenir posibles eventos secundarios. Al aumentar la esperanza de vida de vida de estos pacientes, aumenta también su complejidad y surge la necesidad de nuevas estrategias de evaluación pronóstica.

La resonancia magnética cardiaca se ha desarrollado exponencialmente en las últimas décadas, volviéndose una prueba indispensable en algunas patologías tanto para diagnóstico como para seguimiento y evaluación pronóstica. En el ámbito de la enfermedad coronaria ha aportado gran valor, además de la detección de isquemia en estudios de perfusión, el realce tardío con gadolinio permite identificar la localización y extensión de la necrosis miocárdica, así como potenciales zonas de recuperación, siendo el estudio de referencia para determinar la viabilidad miocárdica.

Existen múltiples publicaciones sobre la influencia pronóstica de la necrosis transmural postinfarto pero este estudio pretende analizar el impacto pronóstico en cuando a número de escaras miocárdicas.


La miocardiopatía dilatada es una de las principales causas de insuficiencia cardiaca, enfermedad con un pronóstico desfavorable a pesar de los avances terapéuticos actuales. En los pacientes con insuficiencia cardiaca secundaria a un evento isquémico está claramente establecida la indicación de dispositivos para evitar la muerte súbita. Sin embargo, en los pacientes con miocardiopatía dilatada no está tan claro, pues en algunos estudios se ha observado que, en los estratos de más edad, la mortalidad se debe principalmente a causa no cardiaca, por lo que no sería rentable la implantación de desfibriladores(1).

La fibrosis miocárdica está claramente relacionada con el desarrollo de arritmias y de remodelado inverso del ventrículo izquierdo, y por tanto con el pronóstico de esta patología, como se ha demostrado en estudio hispotalógicos(2).

La resonancia magnética cardíaca, a través de las secuencias de realce tardío de gadolinio, permite el estudio de la fibrosis miocárdica, por lo que podría mejorar la estratificación del riesgo de los pacientes con miocardiopatía dilatada(3).


En pacientes con enfermedad coronaria estable, las últimas guías de práctica clínica publicadas recomiendan estratificación del riesgo antes de plantear el abordaje terapéutico. Así, aunque clásicamente se han empleado la ecocardiografía de estrés, la prueba de esfuerzo o el SPECT, la cardio-resonancia magnética con adenosina es útil para detectar isquemia miocárdica reversible y, a diferencia de las previas, puede aportar información pronóstica como la presencia de escara o fibrosis con el estudio de perfusión y realce tardío con gadolinio. Sin embargo, existen pocos estudios aleatorizados que analicen el papel de la cardio-resonancia en la toma de decisiones en pacientes con sospecha de enfermedad coronaria estable. Por ello, los autores de este artículo comparan los resultados en términos de morbimortalidad y calidad de vida a corto y medio plazo de dos estrategias: pacientes con valoración únicamente mediante angiografía coronaria, frente al cribado previo mediante demostración de isquemia miocárdica significativa en la cardio-resonancia de estrés.


La enfermedad coronaria (EC) sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo pese a todas las medidas de prevención y promoción en salud y control de los factores de riesgo cardiovascular sobretodo en los países de bajos ingresos. El manejo de éstos pacientes depende de una adecuada valoración de la isquemia para definir si se realiza revascularización miocárdica ya sea vía quirúrgica, percutánea ó manejo médico, según la extensión de ésta, clínica, y comorbilidades del paciente. Existen diversos métodos para la evaluación de isquemia, sin embargo la resonancia magnética cardiaca (RMC) tiene la ventaja de permitir una evaluación global y completa de la anatomía y función miocárdica, siendo el gold standard en la determinación de los volúmenes cardiacos y fracción de eyección (FE). La detección de isquemia por RMC mediante el protocolo de estrés de perfusión se utiliza cada vez más en la práctica diaria, pero no hay suficiente evidencia sobre el grado de umbral o carga isquémica (número de segmentos isquémicos en un modelo de 16 segmentos) que identifique a los pacientes que se beneficien de la revascularización frente al manejo médico. Por lo cual este estudio busca determinar la carga isquémica y los factores pronósticos adicionales que permitan identificar y estratificar a los pacientes con sospecha o EC conocida que requerirán de revascularización miocárdica.


La resonancia magnética cardiaca (RMC) se considera la técnica de elección para confirmar el diagnóstico de miocarditis en la fase aguda de la enfermedad, generalmente en pacientes con dolor torácico, alteraciones electrocardiográficas, elevación de troponinas y sospecha de etiología vírica y/o arterias coronarias sin lesiones en la angiografía (MINOCA). Con relativa frecuencia se realiza un nuevo estudio de RMC en el primer año de evolución, normalmente 6 meses después de la fase sintomática, sin que esté claro cual es el valor añadido que aporta esta segunda resonancia desde un punto de vista clínico y pronóstico.


La miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (MAVD) es una enfermedad del miocardio, genéticamente determinada, caracterizada por el reemplazamiento de miocitos por tejido adiposo y fibroso que predispone al desarrollo de arritmias ventriculares (AV) y muerte súbita (MS) y que pueden ser manifestaciones iniciales de la enfermedad. Es conocido que hay afectación también del ventrículo izquierdo (VI) en cerca del 50% de los casos. Para determinar el riesgo de desarrollo de eventos arrítmicos, en 2019 se elaboró un modelo de puntuación del riesgo a 5 años pero sólo se tuvo en cuenta la fracción de eyección del VD (FEVD) y la fracción de eyección del VI (FEVI) como parámetros de la Resonancia Magnética Cardíaca (RMC). Este artículo incorpora otros datos obtenidos de la RMC y aporta puntuaciones de riesgo diferentes según el fenotipo de la MAVD descrito por RMC.


Hasta ahora la aproximación al estudio de la aurícula había sido muy limitada, pues ni los hallazgos clínicos ni los proporcionados por el ECG nos daban muchos datos. El Ecocardiograma empezó, especialmente en los últimos años, a ofrecer algo más de luz, tras el desarrollo de las técnicas de deformidad y el 3D. Sin embargo, la prueba que parece darnos una visión más completa de las características morfológicas y funcionales de la aurícula es la resonancia magnética. En la siguiente revisión vamos a adentrarnos en los datos más interesantes, conocidos hasta ahora al respecto. Para ello vamos a utilizar el artículo publicado por el investigador Mohammadali Habibi, MD de la División de Cardiología de la Johns Hopkins. En este, se objetiva como la evaluación de la aurícula con resonancia puede tener mucha utilidad en la predicción de la patología cerebrovascular isquémica, ictus cardioembolico, en sujetos sin enfermedad cardiovascular previa, siendo incluso un factor predictor independiente más allá de la fibrilación auricular. Este articulo ofrece una vía de investigación nueva que puede tener gran trascendencia clínica.


La amiloidosis cardiaca (AC) es una patología infrecuente y difícil de diagnosticar por sus similitudes fenotípicas con otras como la miocardiopatía hipertrófica (MCH). El diagnóstico preciso y temprano es de gran importancia ya que determina el tratamiento y el pronóstico del paciente. La resonancia magnética con tensor de difusión (RMC-TD), llamada por algunos la histología virtual, tiene la capacidad de analizar la organización microestructural del miocardio. Se ha demostrado previamente su utilidad diagnóstica en otras cardiopatías, no obstante, en AC no está completamente estudiada. El trabajo presentado por Khalique y colaboradores evalúa pacientes con AC, MCH y controles sanos con RMC-TD. Los resultados de este estudio pueden facilitar el diagnóstico temprano de la AC, así como el diagnóstico diferencial con otras miocardiopatías.


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