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Cardiorresonancia magnética en la identificación del substrato de las arritmias ventriculares en pacientes con ecocardiograma normal

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Las arritmias ventriculares frecuentes y complejas se asocian con desenlaces severos, y en ocasiones fatales, como la muerte súbita de origen cardíaco. La identificación del sustrato arritmogénico en pacientes con arritmias ventriculares mediante métodos no invasivos como la ecocardiografía transtorácica no logra el diagnóstico de la cardiopatía estructural que es el sustrato de las arritmias ventriculares en un gran número de pacientes por lo que es necesario acudir a un método no invasivo confiable, seguro, con alto poder diagnóstico. La resonancia magnética cardíaca por su alta precisión en la obtención de imágenes cardíacas y con el poder de caracterización tisular es un método que podría identificar en un porcentaje mayor que la ecocardiografía la presencia de cardiopatía en pacientes con arritmias ventriculares.

Revista original

Acceso al contenido original del artículo comentado: enlace

Lo mejor de la literatura en Cardio RMN
Autor: Orlando José Figueroa Gómez

Meta, Colombia.

Antecedentes

La prevalencia de extrasístoles ventriculares (EVs) de alta frecuencia es muy variable en la población general, entre menos del 5% y hasta el 30% en estudios con mayor población; con una prevalencia algo mayor en hombres en comparación a mujeres y un aumento progresivo con la edad, siendo poco frecuente (<1%) en niños sanos <11 años edad y muy común (> 69%) en sujetos de edad avanzada (> 75 años).

La evidencia sobre la importancia pronóstica de las EVs es conflictiva con varios estudios que reportan un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte cardiovascular mientras que otros reportan una incidencia muy baja de eventos cardíacos adversos graves incluso en un seguimiento a muy largo plazo.

En la gran mayoría de los pacientes, los complejos ventriculares prematuros (CVPs) surgen en ausencia de una cardiopatía estructural subyacente, síndromes de arritmia primaria hereditaria o alteraciones metabólicas. En estos pacientes, las CVPs se denominan "idiopáticas", suelen ser de naturaleza benigna y no requieren un tratamiento específico(47). Sin embargo, en una minoría de pacientes, se ha informado que las EVs idiopáticas son responsables de desencadenar arritmias ventriculares malignas o, en caso de alta carga arrítmica, del desarrollo de disfunción ventricular izquierda e insuficiencia cardíaca.

Además, las CVPs pueden ser un epifenómeno de cardiopatías ocultas, como infarto de miocardio antiguo, miocarditis crónica y miocardiopatías no isquémicas que no se diagnostican después de la evaluación inicial. En este contexto, las CVPs conllevan un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, incluida la muerte súbita cardíaca (MSC).

No es infrecuente que los estudios diagnósticos rutinarios no diagnostiquen un sustrato arrítmico oculto, lo que lleva a referirse erróneamente a tales arritmias como “idiopáticas”.

En sujetos seleccionados con EVs y características de alto riesgo de sustrato arrítmico oculto, la evaluación tradicional para descartar la presencia de enfermedad cardíaca, incluido el ECG de superficie y la ecocardiografía transtorácica, deben realizarse con modalidades de imagen cardiovascular más avanzadas como la resonancia magnética cardíaca (RMC). El plan de estudio de este subgrupo de pacientes debe incluir además prueba de esfuerzo la cual permite evaluar otros hallazgos de significado pronóstico lo cual fue demostrado en pacientes con la presencia de palpitaciones y CVPs inducidas por el ejercicio en los que se encontró evidencia de miocarditis y miopericarditis en la RMC en un 68 % de los pacientes en comparación con los controles(48).  

La fisiopatología de la muerte súbita cardíaca (MSC) es compleja con varios factores interrelacionando categorizados como estructurales, funcionales y electrogénicos como la causa. La MSC es la causa del 18% de la mortalidad total anual en los Estados Unidos(1,2,35) y solo el 8% sobreviven a estos episodios de MSC. En el 50% de estos episodios de MSC el mecanismo son las arritmias ventriculares malignas (taquicardia y fibrilación ventricular). Los pacientes que han presentado MSC durante la realización de Holter cardiaco la TV y la FV se corresponden con el 85% de los eventos de MSC y las bradiarritmias con el 15% restante(1,2,35).

La identificación del substrato arritmogénico (factor estructural) y la estratificación del riesgo en pacientes propensos a la MSC son factores relevantes ya que son los principales determinantes del pronóstico en estos pacientes(3,4). La RMC mediante las secuencias de realce tardío con el uso de contraste con gadolinio permite identificar la fibrosis de forma no invasiva(36) la cual constituye el substrato arritmogénico en buen número de pacientes con arritmias ventriculares significativas y riesgo elevado de MSC. La cuantificación de la fibrosis permite la estratificación del riesgo arrítmico en estos pacientes con diversas etiologías, como en cardiopatía de origen isquémico(10) y no isquémico(11-13) (miocardiopatía arritmogénica, miocarditis, miocardiopatía dilatada, sarcoidosis, miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía no compactada, etc.) la cuales pueden ser identificadas y diferenciadas en función de la localización y distribución de la cicatriz(5-9, 14) (realce tardío subendocárdico, transmural, intramural, mesocárdico parcheado, subepicárdico, inferolateral, septal)(36). El hallazgo de realce septal mesocárdico en la miocardiopatía dilatada idiopática se asocia a mayor mortalidad y muerte súbita cardíaca y recuperación de muerte súbita, añadiendo valor pronóstico independiente de la fracción de eyección del VI(38).

La identificación de la enfermedad cardíaca estructural se realiza de rutina usualmente mediante evaluación clínica, electrocardiograma, ecocardiograma, coronariografía y otras pruebas no invasivas para el diagnóstico de isquemia miocárdica. La introducción de la RMC en la actualidad amplía la capacidad diagnóstica de las técnicas no invasivas, en particular por su inocuidad (no usa radiaciones ionizantes) su gran precisión (muy baja variabilidad intra e Inter observador), y la adicción de múltiples técnicas que permiten evaluar diferentes aspectos del substrato anatómico de las cardiopatías (edema miocárdico, fibrosis, cuantificación exacta de volúmenes del VD y VI, viabilidad miocárdica, cuantificación, caracterización y ubicación de la cicatriz arritmogénica).  

La cardiomiopatía arritmogénica (VD, VI y VD, VI predominante) constituye una de las principales causas de enfermedad cardíacas estructural en pacientes con arritmias ventriculares significativas sin aparente cardiopatía por evaluación rutinaria por métodos diferentes a la RMC, por lo que esta última  ha demostrado que aporta un porcentaje significativo de diagnósticos de enfermedad cardiaca en este grupo de pacientes, en particular en pacientes con cardiomiopatía arritmogénica predominante del VI(39, 40).

Las arritmias ventriculares pueden observarse en pacientes con enfermedad cardiaca (cardiopatía isquémica, miocardiopatías, valvulopatías) condicionando un incremento del riesgo cardiovascular de mortalidad y eventos cardiovasculares(41-42).  El valor pronóstico de las arritmias ventriculares no complejas pero frecuentes (> 30 EVs/hora) sin aparente cardiopatía estructural valorada por medios clínicos (historia clínica, antecedentes, electrocardiograma, Holter de arritmias), ha demostrado un incremento en la mortalidad global y cardiovascular en particular en poblaciones en edad media y edad avanzada (55-75 años) en estudios prospectivos de cohorte de seguimiento a mediano plazo con un promedio de 5 años(43).

En pacientes con arritmias ventriculares no complejas (EVs) frecuentes (>1000 EVs/hora), palpitaciones y con exploración clínica, ecocardiograma normal (FEVI ≥55%) sin aparente enfermedad cardíaca, se ha demostrado la presencia de cardiopatía estructural mediante el uso de RMC con administración de gadolinio para la identificación de áreas de fibrosis mediante realce tardío(44). Se encontró la presencia de realce tardío mesocárdico y epicárdico en 61/110 pacientes (55%) localizado con frecuencia en el septum y en la pared lateral, lo que proporciona evidencia de etiología inflamatoria como causa de la fibrosis en pacientes con arritmia ventricular sin aparente cardiopatía que puede estar relacionado con miocarditis remotas(44).  

En el estudio rutinario de las arritmias ventriculares malignas (taquicardia ventricular sostenida y fibrilación ventricular expresados como paro cardíaco y muerte súbita cardíaca), se realizan de rutina ecocardiograma y coronariografía invasiva para establecer el diagnóstico etiológico y el substrato arritmogénico; en gran parte de estos pacientes no se ha reconocido inicialmente antecedentes de enfermedad cardíaca.

La RMC permite en este subgrupo de muy alto riesgo la identificación del substrato arritmogénico y la etiología de la enfermedad cardíaca. Sin embargo, el espectro y la prevalencia de las cardiopatías identificadas por este método aún no se conoce con precisión por lo que se desconoce el papel que juega la RMC en este contexto. White J. et al, demostraron que la RMC logra identificar el substrato arritmogénico en este subgrupo de pacientes en un 23% adicional a la evaluación convencional basada en ecocardiografía y estudio anatómico coronario(45) correspondientes en buen número de casos a miocarditis y lesión isquémica aguda. En un estudio similar, aunque retrospectivo, evaluando pacientes con arritmias ventriculares de alto grado definidas como extrasístoles ventriculares Lown 2, taquicardia ventricular, fluter ventricular o fibrilación ventricular, la RMC demostró información relevante no aportada por la Ecocardiografia y la valoración rutinaria en un tercio de los pacientes sin cardiopatías subyacentes previas(46), hallazgos similares a los demostrados en el estudio de White et al, lo que lleva a pensar si la RMC debería realizarse de rutina en todos los pacientes con arritmias ventriculares de alto grado.

La RMC no solo aporta el diagnóstico del substrato morfológico sino también puede tener una incidencia directa en el manejo clínico del paciente.

Resumen del trabajo elegido

El estudio de las arritmias ventriculares cobra una gran relevancia en la cardiología ya que las mismas son la causa de un gran número de muertes en particular de muertes súbitas cardíacas como desencadenantes de taquicardia y fibrilación ventricular(1,2) que llevan al paro cardíaco de causa arrítmica. Por lo que es relevante disponer de métodos diagnósticos no invasivos en particular que nos permitan identificar a los sujetos con alto riesgo de padecer muerte súbita de causa arrítmica.

Tradicionalmente estos pacientes de alto riesgo de MSC se estratifican mediante historia clínica, electrocardiograma, ecocardiograma y en un porcentaje de casos, no en todos, cateterismo cardíaco izquierdo o angiografía coronaria por tomografía computarizada para valorar el estado coronario. La identificación de la enfermedad cardiaca estructural (ECE) es relevante ya que esta representa el sustrato arritmogénico el cual es el principal determinante del pobre pronóstico de estos pacientes(3,4). La fracción de eyección del ventrículo izquierdo (≤ 35%) sigue siendo el parámetro independiente clave para la estratificación del riesgo de muerte cardíaca súbita y para guiar la implantación de un cardiodesfibrilador, sin embargo, hasta el 70% de todas las muertes cardíacas súbitas en la comunidad ocurren en individuos con FE> 35%.

La RMC con realce tardío de gadolinio (RTG) puede proporcionan información de pronóstico importante y pueden permitir una evaluación más precisa de la fibrosis miocárdica. La presencia y ubicación de la fibrosis puede pronosticar un mayor riesgo de TVS(56). Un estudio reciente en pacientes con CMDNI en clase II o III de la NYHA y FE <35%, la implantación de un cardiodesfibrilador solo se asoció con una reducción de la mortalidad en la población que tenía presencia de fibrosis miocárdica en la RMC. 

La guía 2020 de la asociación Europea del Ritmo Cardíaco y otras asociaciones proponen que la RMC es útil para evaluar el riesgo de TV acorde con la etiología y la presencia de fibrosis o inflamación del miocardio(56). La RMC permite la valoración de la lesión tisular irreversible (realce tardío) y la inflamación aguda (imágenes potenciadas en T2 para el edema). Esto permite el diagnostico de distintos patrones de realce tardío con diferente distribución de la lesión miocárdica(5-9) lo que puede determinar la etiología de la cardiopatía.

La extensión de la fibrosis se asocia al riesgo de arritmias malignas en la cardiopatía isquémica(10) y no isquémica(11-13). La identificación del tejido graso mediante imágenes potenciadas en T1 permite orientar el diagnóstico de la miocardiopatía arritmogénica(14). En estudios recientes de RMC en pacientes recuperados de paro cardíaco (muerte súbita arrítmica) se ha logrado demostrar la mayor capacidad de la RMC para diagnosticar el sustrato arritmogénico en comparación con la ecocardiografía transtorácica(15).

El propósito de este estudio es demostrar que la RMC es superior a la ecocardiografía en el diagnóstico de la cardiopatía estructural en paciente con arritmias ventriculares con un espectro amplio de complejidad y frecuencia.

El presente estudio consiste en una cohorte prospectiva de un solo centro con diagnóstico de arritmias ventriculares significativas y con ecocardiograma normal que requirieron estudio de RMC por indicación de un electrofisiólogo. Para ello los pacientes deberían tener arritmias ventriculares con de alta frecuencia (>1000-10.000 EVs en 24 horas, TV y TVNS) o historia de paro cardíaco resucitado y ecocardiograma normal. Se excluyeron pacientes con cualquier tipo de cardiopatía previamente diagnosticada, menore de 14 años y pacientes con daño renal avanzado. También se excluyeron pacientes con contraindicaciones formales a la RMC y con deterioro de la calidad de la imagen. La población de estudio consistió en 946 pacientes.  El tiempo entre la realización del ecocardiograma y el de la RMC estuvo entre 14-30 días. Se realizó ecocardiograma transtorácico BD estándar con mediciones estándar de acuerdo con criterios internacionales(16). Se calcularon volúmenes del VI y FEVI por el método de Simpson.

En la RMC se realizaron secuencias de cine SSFP en ejes corto y largo, vertical y horizontal. Con cortes seriados en eje corto se calcularon los volúmenes del VI y del VD y la FE. Se realizaron proyecciones especiales axiales en eje largo desde el diafragma hasta el tracto de salida del VD para el estudio de las cavidades derechas y de la miocardiopatía arritmogénica. Para el estudio de la infiltración grasa se utilizaron secuencias FSE/STIR(17).  Se obtuvieron secuencias de sangre negara potenciadas en T2 para el estudio del edema miocárdico. Para el estudio de la fibrosis miocárdica se usaron secuencias eco de gradiente de inversión-recuperación potenciadas en T1 con contraste para la visualización del realce tardío.

Dos lectores expertos analizaron las imágenes ecocardiográficas ciegos a los datos del paciente y el desacuerdo el consenso se realizaba mediante un tercer lector, similar metodología se utilizó para el análisis de los datos de la RMC. Se valoraron volúmenes del VI y VD, y FE mediante imágenes en eje corto. Se realizó valoración exhaustiva de las cavidades derechas (en particular del VD: volúmenes, FE, cinesia segmentaria, realce tardío). Los datos se clasificaron como normales o patológicos según sexo y edad(19). Para la valoración de la miocardiopatía no compactada se midió la relación de miocardio no compactado a compactado, una relación > 2.3 en al menos un segmento y masa del VI con compactada > 20 % se consideraron anormales(21,22).

El realce tardío se definió como miocardio hiperintenso según el método de ancho completo a la mitad del máximo en comparación con el normal. El edema se evaluó mediante imágenes ponderadas en T2 comparando la intensidad de señal del miocardio vs el músculo esquelético. Una proporción > 2 se consideró patológico(23).

Los puntos finales de valoración en el estudio fueron: el criterio principal fue el diagnóstico de enfermedad cardíaca estructural por RMC de las siguientes cardiopatías: cardiopatía isquémica, cardiomiopatía arritmogénica, miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía no compactada, miocardiopatía dilatada, miocarditis, cardiopatías congénitas, pericarditis y valvulopatías.

La cardiopatía isquémica se valoró por realce tardío con distribución coronaria(24), la cardiomiopatía arritmogénica siguiendo los criterios del grupo de trabajo del 2010(25). Para la miocardiopatía hipertrófica el criterio diagnóstico fue grosor de pared del VI > 15 mm(27). La miocardiopatía dilatada se diagnosticó con la presencia de dilatación del VI y FEVI < 50%(28). El diagnostico de miocarditis se basó en la combinación de la presencia de realce tardío más edema miocárdico(8). El criterio de valoración secundario fueron los hallazgos anormales en la RMC no específicos para el diagnóstico de enfermedad cardíaca estructural, incluidos la dilatación del VD o el VI, reducción aislada de la FEVI o de la FEVD, anomalía aislada de la cinesia del VI o del VD (hipocinesia, acinesia, discinesia) e infiltración fibrograsa del VD.

Se realizó seguimiento prospectivo mediante visitas clínicas, entrevistas telefónicas, revisión de las historias clínicas hospitalarias en todos los pacientes sin hallazgos patológicos en la RMC. Se valoró mortalidad por todas las causas, muerte de causa cardíaca, TV sostenida o muerte cardíaca resucitada.

El análisis estadístico se realizó usando software convencional (SPSS), se realizaron pruebas estadísticas usuales (chi cuadrado, prueba exacta de Fisher, prueba de t de Student, análisis de regresión logística, análisis univariado y multivariado, cálculos de OR). Se realizó análisis de variabilidad inter e intraobservador mediante el uso de la correlación de Pearson y análisis de Bland-Altman y análisis de kappa de Cohen.

Se obtuvieron los siguientes resultados. La prevalencia de varones, hipertensión y dolor torácico fue mayor en los pacientes con enfermedad cardíaca estructural. Este grupo mostró mayor prevalencia de TVS (11.6 % vs 4.7%). (Ver tabla 1).

 
Pacientes con enfermedad estructural
n= 241 (25.4%)
Pacientes sin enfermedad estructural
n= 705 (74.5%)
Valor p
Característica clínica
Edad (años) 46 40 <0.001
Sexo masculino (%) 74.7 60.8 <0.001
Hipertensión     (%) 26.1 15.9 <0.001
Síntomas
Dolor torácico (%) 21.9 10 <0.001
Arritmias significativas en Holter 
Taquicardia ventricular sostenida (%) 11.6 4.7 <0.001
Terapia Médica
Betabloqueadores 26.1 15.1 <0.001

Valores en medias n o %.

Tabla 1. Características clínicas, arrítmicas y terapéuticas con diferencia estadística en los grupos de estudio.

La RMC mostró resultados normales en el 54.7% de los pacientes y enfermedad cardíaca en el 25.5%. Un 19.7% de los pacientes mostraron anormalidades en los estudios de RMC sin diagnóstico definitivo de cardiopatía (Ver figura 1).

Figura 1. Distribución porcentual de pacientes acorde a la presencia o no de cardiopatia por RMC.

EL diagnóstico de miocarditis entre los pacientes con cardiopatía diagnosticada por la RMC fue el más frecuente (91/241: 38%), seguido de la miocardiopatía arritmogénica (55/241: 23%), miocardiopatía dilatada (39/241: 16%), cardiopatía isquémica (22/241: 9%), miocardiopatía hipertrófica (13/241: 5%), cardiopatías congénitas (10/241: 4%), miocardiopatía no compactada (5/241: 2%) y pericarditis (5/241: 2%). Los predictores univariante y multivariante de cardiopatía en las imágenes de RMC fueron el dolor torácico y la presencia de TVS.

El seguimiento medio de los pacientes sin cardiopatía posterior a la valoración con RMC fue en promedio de 4.7 años con 6 eventos (1%): cinco episodios de TVS y una muerte de causa no cardiaca.

Discusión

El espectro de las arritmias ventriculares (AV) es muy amplio, oscila entre la presencia de extrasístoles ventriculares aisladas, pasando por la TVNS, TV y la fibrilación ventricular. La presentación clínica igualmente es variada desde totalmente asintomáticas, hasta el paro cardíaco. Las arritmias ventriculares malignas (TV, FV) se asocian con frecuencia a la cardiopatía isquémica más usualmente en sujetos de edad avanzada(51), aunque ocurre en todas las décadas de la vida, la MSC afecta con mayor frecuencia a sujetos jóvenes y aparentemente sanos, con una esperanza de vida larga.

El riesgo de las AV y de la MSC varía en poblaciones específicas con diferentes patologías cardíacas subyacentes y con antecedentes familiares específicos y variantes genéticas, y esta variación tiene implicaciones importantes para el diagnóstico y la terapéutica.

La RMC representa una herramienta única para caracterizar el sustrato arrítmico y para la estratificación del riesgo arrítmico en el paciente individual. En el presente estudio, Andreini et al. estudiaron prospectivamente 946 sujetos con arritmias ventriculares significativas, frecuentes (> 1.000, >10.000 EVs por hora) y complejas (TVNS, TV) en sujetos con evaluación clínica previa y ecocardiograma transtorácico normal, encontrando en una cuarta  parte (25%) de los pacientes cardiopatía estructural, la cual se considera el sustrato arritmogénico desencadenante de las arritmias ventriculares malignas (TV, FV) que llevan al paro de causa cardíaca y a la muerte súbita cardíaca.

La cardiopatía encontrada con más frecuencia mediante el estudio con RMC fue la miocarditis, correspondiendo al 38% de los casos, la que se diagnosticó mediante la presencia de edema y realce tardío de distribución no isquémica, seguida en segundo lugar por la miocardiopatía arritmogénica con el 23% de los casos, en el tercer lugar la miocardiopatía dilatada con el 16% de los casos, en cuarto lugar, la cardiopatía isquémica con el 9 % y en quinto lugar la miocardiopatía hipertrófica con el 5 % de los casos. Estas cinco primeras casusas constituyeron el 91% de los casos de cardiopatía encontrada mediante RMC en este grupo de pacientes con arritmias ventriculares y ecocardiograma normal.

En el restante subgrupo se encontró hallazgos anormales no definitivos para el diagnóstico etiológico final de cardiopatía correspondiendo a cerca de una quinta parte (20% de los casos). En estos últimos el hallazgo más frecuente correspondió a la dilatación del VI con FE normal (62%), hallazgo que se puede asociar a anormalidades subclínicas o en fase tempana de la miocardiopatía dilatada (miocardiopatía con dilatación del VI no hipocinética) que se puede observar en  algunos individuos que son portadores de mutaciones o exhiben anticuerpos anti-miosina, en donde hay una fase preclínica sin expresión cardíaca que posteriormente progresa hacia anomalías cardíacas leves, como dilatación aislada del  VI con FEVI conservada (presente en un 25% de familiares de MCD familiar)  y que predice el desarrollo de un fenotipo completo durante los años siguientes(52).

Las anomalías del VD correspondieron al 36% de los casos sin diagnóstico definitivo por RMC (anormalidades de la cinesia segmentaria del VD, reducción de la FEVD, infiltración fibrograsa del VD, dilatación del VD;) es probable que sean etapas iniciales de la miocardiopatía arritmogénica ya que se asocian con peor pronóstico en pacientes con arritmias ventriculares tipo EVs con morfología de bloqueo completo de rama izquierda(17). El diagnóstico precoz y la estratificación precisa del riesgo son las estrategias de manejo más importantes en casos de miocardiopatía arritmogénica sospechosa o no confirmada. Parámetros individuales de RMC, como aumento de del volumen tele diastólico del VD, la disminución de la FEVD, las anomalías en la cinesia regional del VD, la infiltración grasa en T1 y el realce tardío de gadolinio se asocian con un mayor riesgo de eventos cardíacos mayores y los pacientes con múltiples anomalías tienen un mayor riesgo de eventos cardíacos, mientras que los pacientes con un estudio normal tienen una tasa de incidencia más baja. Estos datos sugieren que la RMC se puede utilizar como herramienta de pronóstico en pacientes sometidos a evaluación para miocardiopatía arritmogénica y como guía para el manejo, la vigilancia y la toma de decisiones terapéuticas con la indicación de cardiodesfibrilador en la prevención de la muerte súbita(53).

De similar forma en la miocarditis viral aguda comprobada por biopsia en 222 pacientes, la RMC encontró que el realce tardío permite estratificar el riesgo de mortalidad cardíaca (OR:12.8) y de mortalidad por todas las causas (OR:  8,4) independientemente de los síntomas y fue superior a la FEVI, a los volúmenes del VI o a la clase funcional de la Asociación Neoyorquina del Corazón (NYHA)(55).

Alrededor del 30% al 45% de los pacientes con miocardiopatía dilatada de etiología no isquémica (MCDNI) demuestran la presencia de realce tardío de gadolinio en la RMC, generalmente de distribución lineal mesocárdico. La presencia de realce tardío se correlaciona independientemente con las arritmias ventriculares mayores (AVM), independientemente de la fracción de eyección(54). En el presente estudio se encontró la presencia de realce tardío de la pared ventricular izquierda o derecha posterior a la administración de gadolinio en el 53% de los pacientes con enfermedad cardíaca estructural. La presencia de realce tardío mesocárdico en la base del septum interventricular en pacientes con MCDNI es un predictor independiente de inducibilidad de taquicardia ventricular sostenida y fibrilación ventricular(33).

Entre las limitaciones del estudio se debe mencionar que por ser un estudio de un solo centro no se puede extrapolar a la población en general para lo cual sería necesario la realización de estudios multicéntricos. No se realizó estudio genético en estos pacientes por lo que no se pueden mencionar asociaciones entre la genética y las diferentes cardiopatías que se conoce son de etiología genética como la miocardiopatía hipertrófica, la miocardiopatía arritmogénica y la miocardiopatía dilatada. Ya que no se ha realizado un seguimiento suficiente a la muestra estudiada en particular a los pacientes con cardiopatía estructural diagnosticada mediante RMC no es posible explicar las diferencias que es posible encontrar en los subgrupos con y sin hallazgos positivos en la RMC. Es necesario realizar evaluación más extensa en futuras investigaciones con las nuevas modalidades de ecocardiografía (eco 3D, deformación miocárdica, contraste) que no se realizaron en este estudio.

Conclusión

La RMC logra diagnosticar cardiopatía estructural, como substrato arritmogénico, en una cuarta parte de los pacientes con arritmias ventriculares y ecocardiograma normal.

Abreviaturas
  • MSC: muerte súbita cardíaca
  • MAVD: miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho
  • EAC: enfermedad arterial coronaria
  • RMC: resonancia magnética cardíaca
  • MCD: miocardiopatía dilatada
  • MCH: miocardiopatía hipertrófica
  • MAVID: miocardiopatía arritmogénica ventricular izquierda dominante
  • RTG: realce tardío con gadolinio
  • VI: ventrículo izquierdo
  • FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo
  • VLVI: volumen latido del ventrículo izquierdo
  • ECE: enfermedad cardiaca estructural
  • EVs: extrasístoles ventriculares
  • CVPs: contracciones ventriculares prematuras
  • AV: arritmia ventricular
  • LVE: latido ventricular ectópico
  • TV: taquicardia ventricular
  • FV: fibrillación ventricular
  • MCDNI: miocardiopatía dilatada de etiología no isquémica
  • ECG: electrocardiograma
  • EVs: extrasístoles ventriculares
  • AVM: arritmias ventriculares mayores

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