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Preguntas al Radiólogo

Preguntas al radiólogo

¿Con qué puedo confundir una neoplasia cardiaca?

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Numerosos hallazgos de imagen pueden simular una masa cardiaca y pueden llegar a plantear el diagnóstico diferencial con una neoplasia cardiaca propiamente dicha en situaciones clínicas concretas.

De forma general, estos hallazgos se pueden dividir en dos grandes grupos: estructuras anatómicas y lesiones no neoplásicas.

Entre las estructuras anatómicas normalmente presentes en el corazón se deben reconocer las siguientes entidades para evitar confundirlas con neoplasias cardiacas: cresta terminal (Crista terminalis), válvula de Eustaquio, red de Chiari, aneurisma del septo interauricular, banda moderadora, músculos pectíneos de la orejuela izquierda, falsos tendones del ventrículo izquierdo, recesos pericárdicos.

Los trombos intracardiacos son mucho más frecuentes que las metástasis cardiacas. Los trombos ocurren en pacientes con trastornos de la contractilidad segmentaria, como es el caso de un antiguo infarto de miocardio, y en pacientes con miocardiopatía o fibrilación auricular. En pacientes con infarto anterior, el trombo se suele localizar adherido al ápex. En el caso de los trombos intrauriculares izquierdos, éstos se suelen encontrar adheridos a la pared posterior de la aurícula. En el lado derecho los trombos se suelen asociar a vías centrales (Figura 49).

Figura 49. Secuencia cine en la que se observa una lesión hipointensa de morfología semilunar en relación con trombo en ápex.

El trombo suele ser hiperintenso respecto al miocardio en secuencias potenciadas en T2. Las imágenes obtenidas inmediatamente después de haber administrado el contraste (realce precoz) también permiten delimitar el trombo en la cavidad ventricular y, en función del grado de captación de contraste, se puede determinar si se trata de un trombo subagudo (que no realza) o de un trombo organizado (que presenta un patrón de realce heterogéneo).

La hipertrofia lipomatosa es un acumulo anómalo de grasa parda en el septo interauricular. Su localización suele ser anterior y/o posterior a la fosa oval, por lo que con frecuencia adquiere una morfología bilobulada o de “reloj de arena”.

No es infrecuente que en ecocardiografía se confunda con un engrosamiento del tabique de aspecto tumoral. Su diagnóstico con CRM o CTC es muy sencillo, dada su apariencia típica.

En CRM muestra una intensidad de señal elevada en secuencias potenciadas en T1. Se pueden emplear secuencias con saturación grasa para su confirmación (Figura 50). En CTC se manifiesta como una lesión hipodensa en el tabique interauricular.

Figura 50. Estudio de TC en imágenes axial (A) y coronal (B) que pone de manifiesto una lesión hipodensa, de densidad grasa, localizada alrededor de la fosa oval y de morfología bilobulada o de “reloj de arena” compatible con hipertrofia lipomatosa del tabique interauricular (flechas).

Los quistes pericárdicos son hallazgos frecuentes en estudios de CRM que no deben ser confundidos con neoplasias del mediastino. Se suelen localizar en el ángulo cardiofrénico derecho y presentan un diámetro variable.

En CRM, los quistes pericárdicos son hipointensos en secuencias potenciadas en T1 e hiperintensos en secuencias potenciadas en T2. No presentan un realce tras la administración de contraste. En CTC se manifiestan como lesiones hipodensas, bien definidas, que no captan contraste (Figura 51).

Figura 51. Estudio de TC en imágenes axial (A) y coronal (B) que muestra una lesión hipodensa, bien definida, localizada en el ángulo cardiofrénico derecho (flechas), compatible con quiste pleuro-pericárdico.