Un poco de fármacos para el radiólogo

Un poco de fármacos para el radiólogo

Vasodilatadores: ¿cuáles son interesantes para el radiólogo y cómo se usan?

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Existen tres fármacos vasodilatadores utilizados en pruebas radiológicas cardiacas: los nitratos, el dipiridamol y la adenosina.

El nitrato más empleado es la nitroglicerina (NTG), administrada vía sublingual, previa a los estudios de angiografía coronaria por tomografía cardiaca. La nitroglicerina produce relajación y dilatación del árbol coronario, sobre todo en sus segmentos distales, lo cual permite su mejor opacificación, mejorando, además, la identificación de las estenosis. La dosis de la NTG varía de 0.3 a 0.8 mg y su vida media es de cuatro minutos, más o menos, razón por la que se administra tres minutos antes del inicio del estudio. Se debe evitar su uso en pacientes con estenosis aórtica severa, hipovolemia, estenosis mitral severa, patologías dependientes de la precarga, hipotensión arterial (presión sistólica menor a 90 mmHg) y uso concomitante de fármacos para la disfunción eréctil.

La adenosina y el dipiridamol son fármacos vasodilatadores que se utilizan en el diagnóstico de la enfermedad arterial coronaria, en pruebas de ecocardiografía de estrés y en estudios de imagen de perfusión miocárdica, usualmente con radionucleídos (SPECT con talio o tecnecio), aunque, en la actualidad, también se emplean en estudios de perfusión con resonancia magnética nuclear (RMN) cardiaca. Los vasodilatadores producen isquemia al provocar heterogeneidad en el flujo coronario.

Ambos agentes generan un aumento del flujo coronario de cuatro a cinco veces superior al flujo en reposo, como consecuencia de la disminución de la resistencia vascular. En caso de existir una estenosis coronaria importante, el vaso distal ya está completamente dilatado en condiciones basales y, por tanto, no se puede incrementar el flujo sanguíneo a este nivel, por lo que la acción del fármaco dará lugar a la vasodilatación del territorio coronario sin lesiones. En consecuencia, existirá una heterogeneidad o una mala distribución del flujo coronario, con reducción de la presión de perfusión en el territorio dependiente de la arteria coronaria obstruida, dando lugar a isquemia. Este fenómeno se conoce como “robo coronario”. El dipiridamol tiene un efecto más lento y una vida media más larga (aproximadamente, seis horas) que la adenosina, por lo que es necesario utilizar un antagonista, la aminofilina, que bloquea los receptores A2a, para revertir su efecto al final del estudio. El efecto de la adenosina, por tener una vida media muy corta, se revierte simplemente cerrando la infusión del fármaco. La dosis del dipiridamol es de 0.56 mcg/kg i. v. en cuatro minutos y la de la adenosina, de 140 ug/kg/min i. v. en seis minutos. Ambos medicamentos están contraindicados en pacientes con asma, EPOC, bloqueo AV e hipotensión arterial. Se le debe explicar al paciente la recomendación de evitar fármacos (teofilina) o alimentos (café, chocolate, té, gaseosas con cola) que contengan cafeína o xantinas 24 horas antes del estudio.

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